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¡Adiós a las rozaduras!

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Todas las mamás sufrimos al ver a nuestro bebé con la piel enrojecida y al escucharlo llorar cuando se siente molesto por las rozaduras.

Ahora te diremos por qué tu bebé puede llegar a rozarse en la zona del pañal y cuáles son las medidas infalibles para que esto nunca ocurra.

Primero debes entender que la piel de tu bebé es delicada y sensible, además de que es menos resistente a las bacterias y otras sustancias peligrosas del ambiente. Por ello, es necesario que seas muy cuidadosa con la limpieza y protección de su piel, especialmente en los genitales.

Lo que conocemos comúnmente como rozadura, es considerada por los dermatólogos como dermatitis del pañal. Este tipo de irritación se acentúa en los genitales, el abdomen y las pompas.

Cuando un bebé tiene rozaduras siente ardor y comezón, llora fácilmente, está irritable e inquieto, no puede dormir y, al cambiarle el pañal, el simple contacto lo hace llorar más.

Normalmente éstas se producen por el contacto prolongando de la piel del bebé con sustancias irritantes como orina, heces fecales, detergentes y fragancias, así como el simple roce del pañal.

De hecho, la humedad es el principal factor porque aumenta la fricción de la piel y la penetración de sustancias irritantes. Además, en combinación con el calor, favorece el crecimiento de bacterias y hongos.

La mejor defensa contra la dermatitis del pañal es sencilla: las pompas de tu bebé siempre deben estar secas.

¿Cómo lograrlo?

  • Cambia el pañal de tu bebé en cuanto te des cuenta de que está mojado o sucio. Recuerda que el exceso de humedad provoca irritación en su piel.
     
  • Limpia cuidadosamente el área de los genitales con agua y algodón después de cada evacuación y permite que se seque antes de ponerle el pañal nuevo. No uses jabones o toallas limpiadoras que contengan
    fragancias y sustancias irritantes.
     
  • Recuerda que si tu bebé es niña, debes limpiarla de adelante hacia atrás para evitar una posible infección por el contacto con la popó.
     
  • Aplica una capa delgada de pomada contra las rozaduras en cada cambio de pañal.
     
  • Si usas pañales desechables, deben ser del tamaño indicado para la edad y peso de tu bebé, ya que los muy ajustados pueden rozar su piel. Ten cuidado de no apretarlo demasiado para que el aire pueda circular.
     
  • En caso de que uses pañales de tela, lávalos únicamente con jabón de pasta. Después remójalos por 30 minutos en agua con vinagre y no los enjuagues, bastará una cucharada por cada litro de agua. El vinagre ayuda a equilibrar el PH de la piel de tu bebé con los materiales del pañal.
     
  • Si tu hijo toma leche en la noche o antes de dormir, es recomendable un cambio de pañal a media noche para que reduzcas el tiempo de contacto con la orina.
     
  • Entre los 4 y 6 meses, tu bebé comenzará a probar alimentos diferentes a la leche, esto provocará un gran cambio en lo que al pañal se refiere: la popó se volverá más ácida e irritante, así que es fundamental que lo cambies de inmediato después de que orine o evacue.
     
  • Cuando comience a gatear –por lo general, entre los 8 y 11 meses- estará tan activo y concentrado en explorar su mundo, que ya no llorará o se quejará tan pronto se sienta mojado o sucio del pañal, así que las rozaduras volverán a ser frecuentes. Por eso, revisa su pañal continuamente, en especial después de cada alimento.
     
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