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Cómo alentarlos adecuadamente

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Jueves 28 Junio 2012 a 17:44

Estos son algunos lineamientos para ofrecer elogios que dan auténtica motivación y aliento:

  • Evita los elogios indiscriminados. Los niños necesitan y merecen una retroalimentación realista respecto a sus logros para comprender sus fuerzas y debilidades. Si les haces fiesta de todo, nunca reconocerán las áreas que requieren mejorar.
  • Especifica. Antes de tratar cada pintura que te traigan del kínder como una obra de arte, enfócate en una característica específica. Puedes decir: “Me gusta el color que escogiste para el cielo”, o “Mira, qué bien se ve el árbol aquí”. Así, él sabrá que realmente estás prestando atención y además, estarás retroalimentándolo con información importante.
  • Describe. Una declaración simple, libre de juicios: “Te pusiste los zapatos tú solo” o “Lo hiciste”, le transmite a tu hijo que te diste cuenta. También le permite sentirse orgulloso de lo que hizo. En otros casos, una descripción más elaborada puede ser lo adecuado. Si tu hijo te muestra una pintura, puedes ofrecer retroalimentación (no juicio), respecto a lo que notas: “¡Wow, usaste mucho amarillo!”, “Esa niña tiene una cabeza enorme. 

Si realiza una acción generosa o considerada, puedes llamar su atención hacia el efecto en la otra persona: “¡Mira a tu prima! Se ve feliz de que le compartieras tus galletas.” Esto es muy distinto de la celebración que devuelve el halago al que dio, y no al que recibe, desvirtuando totalmente el acto generoso.

  • En vez de trabajar al niño, trabaja con él. Si estás elogiando sus acciones positivas con el fin de desalentar la mala conducta, no obtendrás resultados a largo plazo. Aun cuando funcione, es imposible decir que él se “está comportando”. Lo que está haciendo es obedecer al halago. La alternativa es trabajar con él, determinar las razones por las que se está comportando de cierta manera y resolverlas.
  • Habla menos, pregunta más. Aún mejores que las descripciones son las preguntas. Pregúntale qué parte de su dibujo le impresionó más, en vez de ofrecer tu juicio. ¿Qué fue lo más difícil de pintar? o ¿cómo aprendiste a pintar tortugas?, son preguntas que alientan su interés en el desarrollo de la pintura.
  • Inclúyelo en el proceso de decisión. Si está haciendo algo que le moleste a los demás, siéntate con él y pregúntale: ¿Qué crees que podemos hacer para resolver este problema? Esto le ayudará a aprender a resolverlos y le enseña que las ideas y sentimientos son importantes.
  • Elogia el esfuerzo, no el resultado. Frecuentemente, los adultos premiamos los resultados y nos olvidamos del esfuerzo. Haz una retrospectiva de unas cuantas semanas o meses y concéntrate en premiar el esfuerzo realizado para mejorar.
     
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