Deformidades en los dedos de los pies

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Es bastante común dentro de nuestra población que encontremos alguna deformidad o desviación en la alineación de los dedos, lo cual pueda llamar nuestra atención, ya sea por el grado de deformidad (considerando como algo que sale de los patrones de la diferencia entre los seres), o el grado de limitación que produzca al rebasar esos patrones. Existen básicamente tres tipos de pies: el primero, cuando el dedo gordo es más grande que todos los demás; el siguiente, cuando el segundo dedo es mayor que el primero; y el último, cuando el primer y segundo dedos son longitudinalmente iguales pero mayores que el resto de los demás. Los cuales corresponden aproximadamente a un 38, 40 y 22% de la población respectivamente.

Del mismo modo, las alteraciones que más frecuentemente observamos son: la polidactilia (dedos de más); la sindactilia (dedos pegados); hipoplasia (dedos poco desarrollados); la adactilia (ausencia de dedos); dedos en garra (flexionados); en supraducto (doblados y encimados).

Las principales causas de estas alteraciones son: la herencia y, en casos aislados, la mutación de genes.

Aunque no contamos con datos concisos acerca de su frecuencia, hemos observado que la polidactilia es de lo más común en nuestro medio, con predominio en los varones principalmente, pero puede verse acompañado de dedos de más también en manos, por lo que siempre habrá de hacerse una revisión minuciosa en busca de otras posibles alteraciones.

En la gran mayoría de los casos, el tratamiento está encaminado a establecer la normalidad en cuanto al número de los dedos pero deben observarse algunos datos. Con frecuencia el dedo adicional es anatómicamente normal y cuenta con todas sus estructuras óseas y de tejidos, lo cual no representa mayor problema para la elección de cual será el dedo retirado. Pero, cuando el dedo se encuentra compartiendo algún tejido, ya sea óseo o de partes blandas, se debe tener mayor cuidado en la selección y el retiro del mismo, tratando siempre de que el dedo de mejor apariencia y función sea el que quede integrado.

Cuando hallamos una sindactilia (unión de dos o más dedos) la situación es un poco más delicada, complicándose cuando el problema involucra a más de dos dedos; esto debido a que seguramente mas de uno de ellos está compartiendo el mismo sistema arterial, venoso y nervios, lo que dificulta su manejo. En estos casos debe incluirse en el equipo quirúrgico a un cirujano plástico reconstructivo, ya que además tendremos la necesidad de colocar injertos de piel una vez separados los dedos. Afortunadamente, los casos de sindactilia son menos frecuentes que cualquier otro.

La hipoplasia (falta de desarrollo), tiende a encontrarse con mayor frecuencia, principalmente afectando al 4º dedo y muy ocasionalmente el 5º. Esto es notorio en etapas posteriores, principalmente en la adolescencia cuando apreciamos un acortamiento del dedo con respecto a los demás. En estos casos el principal problema es el dolor, esto se deberá a que la causa más frecuente de esta entidad es el acortamiento del metatarsiano (hueso del medio pie que articula directamente a cada dedo) dejando por detrás del resto a la articulación, que nos permite extender los dedos en cada ocasión que damos un paso (fase de despegue de la punta del pie). En estos casos el tratamiento propuesto, es el alargamiento óseo por transportación tratando de llevar la cabeza del metatarsiano al mismo nivel del resto de las articulaciones, lo que ayudará a disminuir el dolor y en ocasiones a emparejar la relación longitudinal de los dedos. Cuando la entidad no se acompaña de dolor y se consulte meramente por estética, habrá que considerar entonces que el tratamiento es doloroso y muy lento, debiendo sopesar si vale la pena.

Por último, en el caso las deformidades angulares de los dedos como son: los dedos en garra, dedo en rizo y los dedos desviados y encimados, los pacientes en ocasiones sólo acuden por cuestiones estéticas. Es entonces, cuando se pude sugerir un tratamiento conservador mediante la aplicación de ortesis (plantillas), que puedan ayudar a la relajación de la musculatura plantar del pie y mejorar mediante la extensión de los dedos a que desaparezcan la hiperqueratosis (callos) y sólo de persistir la deformidad o presentar dolor intenso, proponer un tratamiento quirúrgico mediante el cambio de situación de los tendones extensores o flexores según sea el caso de la deformidad, pudiendo llegar en ocasiones a la extracción de cuñas óseas y mantener las correcciones mediante la colocación de clavillos con la consecuente perdida de alguna de las funciones o disminución de los movimiento del dedo en particular.

     
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