El concepto de responsabilidad de los hijos
El valor de la responsabilidad debe ser una de las tareas más importantes en la formación de los hijos, con lo cual se les brinda la seguridad de emprender un camino de conciencia en su propia vida durante su desarrollo.
Para inculcar este valor es importante crear un ambiente prolífero de coherencia en el hogar y en la escuela con elementos básicos como información, orientación, paciencia, constancia y confianza.
El hecho de enseñar este valor, le da la confianza de que participe en la toma de decisiones, darle oportunidad de asumir el resultado de sus acciones, comprender los fracasos y limitaciones y elogiar sus logros.
Ahora bien, en cada etapa de tu hijo las responsabilidades cambian y aumentan de grado, aunque se debe tener cuidado cuando le haces ver el nivel de responsabilidad de sus acciones. El hecho de que pienses que ya sea mayor y pueda razonar lo que hizo, no es correcto, porque tú, como persona adulta, lo ves de un modo, pero tu hijo aún continúa en desarrollo y es mejor explicarle las cosas.
Un claro ejemplo es cuando un niño de tres años recibe regaños por pedirle que esté en silencio y quieto durante una reunión, pero debido a que está en una etapa impulsiva, estas órdenes le serán imposibles de acatar. Es aquí cuando se le está exigiendo con un nivel demasiado alto. La comprensión de los padres debe ser clara para estos casos.
Un error muy común en que los padres caen es cuando a los hijos se les dice ‘ya eres mayor para hacer tal o cual cosa’, también ‘me has defraudado, pensé que podrías hacerlo’. De esta manera se le muestra un nivel de exigencia que el niño no comprende, provocando frustración porque podría parecer que ha defraudado a sus seres amados y que sus acciones no son valoradas, llevando a una cadena de antivalores hundiendo más la actitud positiva de los hijos.
Los niños son difíciles de controlar y su mente infantil no razona como la de los adultos. Buscarán la satisfacción inmediata y no valoran las consecuencias, los padres son los encargados de enseñárselo con explicaciones y ejemplos, pero no con castigos.
Lo anterior se establece mediante el conocimiento del niño que cuenta con todo el afecto y apoyo incondicionales por parte de los padres, pero ellos también deben predicar con el ejemplo.
Toma en cuenta los siguientes consejos para inculcar y arraigar el valor de la responsabilidad en tu hijo:
- Establecimiento de normas como punto de referencia, de esta forma los niños las asumirán conforme van creciendo y desarrollando más el entendimiento.
- Implementación de tareas, desde algo sencillo hasta algo más complejo. Siempre y cuando el niño también pueda realizarlas acorde a su edad.
- Es importante explicarle las cosas de cómo deben realizarse, de este modo aprenderá con confianza.
- El niño también debe aprender a ser independiente en ciertas situaciones, comprender que las habilidades desarrolladas con las tareas son para su propio beneficio y no sólo para lograr metas por hacer las cosas. Es bueno incentivar los logros, pero no es la meta final.
- Los niños más pequeños no podrán realizar tareas propias, por ejemplo, en la casa; tareas que se le dificulten, pero por ejemplo, levantar sus juguetes o mantener en orden su habitación es una tarea que le concierne. No está mal que las tareas conlleven una dificultad, sin embargo, ésta debe ser proporcional a sus capacidades.
- Como padres, nunca habrá que responsabilizarse por las cosas que los hijos deben cumplir. No se trata de dejarlos solos; sí se puede ofrecer ayuda, orientación, aconsejar, pero nunca asumir sus tareas y responsabilidades.
Para ayudar a inculcar este valor y otros más, los padres se pueden valer de los dibujos animados, canciones, cuentos, actividades en forma de juego, con los que a los hijos se les facilitará comprender lo que están haciendo y el por qué lo están haciendo.
Un ejercicio para niños mayores, que comprendan un poco más el valor de la responsabilidad, es el de cuidar al huevo. Este ejercicio consiste en darle identidad a un huevo, el cual estará todo el tiempo al cuidado de su hijo.
Material de trabajo:
- 1 huevo
- Tela o papel para decorar.
- 1 par de ojos móviles de estampa.
- 1 pincel.
- Estambre o lazo enrollado para simular cabello.
- Tijeras chatas sin mucho filo para niños.
- Pegamento.
- Una caja cartón o recipiente de plástico chico.
- Objetos de decoración.
Con la ayuda del material mencionado, tu hijo dará forma y confeccionará la ropa según haya decidido si será niño o niña. De esta forma tendrá que decorar y acondicionar la caja de cartón o plástico a manera de cuna o de utensilio de transportación.
Después de que ya tenga forma cara y esté vestido(a), tu hijo nombrará a su huevo como mejor quiera.
Posteriormente deberá decidir los horarios en que puede simular su alimento y el tiempo destinado para conversar con su huevo.
El tiempo sugerido para esta práctica pude prolongarse por un mes. Esta actividad es muy efectiva para inculcar el valor de responsabilidad, porque así sabrá las consecuencias de sus acciones y decisiones con respecto al huevo.
Si lo descuida se quebrará o por el contrario, si está al pendiente de él seguramente se mantendrá saludable.
Por supuesto que habrá accidentes por la falta de experiencia, por tal motivo tendría que repetirse el ejercicio desde el principio hasta que logre cuidarlo sin problemas por el tiempo de un mes y el huevo esté sin quebraduras o lastimaduras.




