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Enfermedades benignas de mama

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El cáncer de mama continúa siendo la segunda causa de muerte en mujeres mexicanas, después del cáncer cérvicouterino.

Según datos del INEGI, diariamente mueren un poco más de 10 mexicanas por cáncer mamario, con una tendencia ascendente.

Por fortuna, el autoexamen de mama es una práctica de prevención cada vez más común. Sin embargo, muchas veces detectamos alteraciones o protuberancias que no necesariamente desembocan en cáncer, pero las cuales nos preocupan y nos llevan a la consulta médica.

¿Recuerdas esa bolita extraña que de pronto sentiste días antes de tu menstruación o esa parte de piel que notaste un poco más dura y molestaba al tacto? Es probable que tu ginecólogo te haya dicho que se trataba de una patología benigna de mama.

¿Cómo saber cuándo hay peligro y cuándo no? No pierdas de vista las siguientes cuestiones básicas.

Benignas o malignas

Un tumor es un crecimiento anormal de células o tejidos. Los tumores pueden ser benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos).

Generalmente los tumores benignos son móviles, pueden ser dolorosos y modifican su tamaño con el ciclo menstrual. Por el contrario, una tumoración maligna o cancerosa no duele y suele ser fija.

Al llegar la pubertad, la mama presenta gran actividad mediada principalmente por hormonas como los estrógenos y la progesterona. En el embarazo y la lactancia, el crecimiento se intensifica aún más bajo el estímulo de estas hormonas. Es decir, las mamas presentan modificaciones a lo largo del ciclo menstrual y puede haber crecimiento y dolor en la segunda fase del ciclo, cuando la progesterona ejerce su influencia. Al llegar la menopausia, la mama suele atrofiarse, pues el efecto hormonal va disminuyendo hasta que desaparece.

Como se trata de una semiesfera, para su estudio, la mama suele dividirse en cuatro cuadrantes, dos superiores y dos inferiores, dispuestos a su vez en dos internos y dos externos. Por lo general, la mayor parte del tejido se encuentra en el cuadrante superior externo, que es el sitio donde frecuentemente se localiza la patología benigna y maligna de mama.

Tipos de enfermedades mamarias

Recuerda que las descripciones que encontrarás en este artículo sólo funcionan a modo de guía. Tu ginecólogo o un oncólogo de mama son los únicos que pueden emitir un diagnóstico, a través de algún auxiliar como ultrasonido mamario, mastografía, punción y/o evacuación, biopsia o marcadores tumorales.

Dentro de las alteraciones más comunes están:

  • Mastopatía fibroquística
  • Alteraciones inflamatorias
  • Alteraciones del desarrollo
  • Tumores benignos

Mastopatía fibroquística

Es el trastorno benigno más frecuente de la glándula mamaria. Consiste en un aumento del tejido mamario con aparición de quistes o bolitas que acumulan agua o grasa, especialmente en las zonas superiores y externas de las mamas hacia las axilas, lo que las hace más densas.

La mastopatía fibroquística suele presentarse en ambas mamas, aunque puede ser de diferente intensidad en una que en otra, y puede presentarse a cualquier edad después del inicio de la menstruación, aunque es más probable que aparezca entre los 30 años y la menopausia.

Cómo se manifiesta

  • Dolor en alguna parte de la mama que puede ser cíclico (premenstrual) o no cíclico (dolor mamario sin relación con la regla que también aparece en la pre y posmenopausia).
  • Presencia de nódulos juntos o separados
  • Sensación de pesantez, quemadura o dolor
  • El contacto con la mama puede ser muy incómodo o doloroso.
  • Secreción ocasional del pezón

A qué se debe y cómo se trata

Este trastorno se debe a un desequilibrio hormonal entre estrógenos y progesterona, especialmente antes y durante la menstruación. Algunos factores de riesgo son el consumo de alimentos ricos en grasas y la cafeína. Es importante que el médico descarte la existencia de alguna lesión muscular.

El tratamiento puede consistir en medicamentos de apoyo, cambios en la dieta, vitamina E (antioxidantes) e incluso anticonceptivos orales que ayuden a disminuir los síntomas.

Este padecimiento no aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Alteraciones inflamatorias

  • Mastitis puerperal. Ocurre en las primeras semanas de la lactancia y se caracteriza por ser una infección bacteriana a través de las fisuras en la piel del pezón. Existe inflamación local, dolor y fiebre. Puede formarse un absceso. El tratamiento consiste en vaciar las mamas, continuar con la lactancia y administrar un antibiótico y un antiinflamatorio.
  • Necrosis grasa. Se debe a un traumatismo o en casos de radiación por cáncer. Puede generar fibrosis. Es importante que el especialista haga las pruebas necesarias para descartar la existencia de cáncer mamario.
  • Tromboflebitis (Enfermedad de Mondor). Trombosis de la mama (coágulo) que por lo general se debe a un traumatismo previo. Se presenta con dolor, aumento de volumen y se palpa un cordón doloroso típico a lo largo de la vena donde se encuentra el coágulo.

Anomalías del desarrollo

Por defecto:

  • Atelia o ausencia de pezón.
  • Pezón invertido. Cuando el pezón no sobresale de la superficie de la mama. Los conductos galactóforos (encargados de llevar la leche) se abren a una fosa y existe riesgo de infección ante una higiene inadecuada.
  • Hipoplasia mamaria o mamas con poco desarrollo. Puede corresponder a un trastorno del desarrollo en la pubertad o un daño al tejido durante la infancia. También se asocia con desnutrición, anorexia nerviosa o insuficiencia ovárica.
  • Amastia o ausencia de la mama desde el nacimiento. Es poco frecuente y se asocia a malformaciones de tórax, extremidades y de otros órganos.
  • Asimetría de las mamas. El desarrollo asimétrico de las mamas durante la adolescencia suele recuperarse espontáneamente, pero en ocasiones llega a persistir hasta la vida adulta. La asimetría puede ser tan importante que requiera cirugía correctiva.

Por exceso:

  • Politelia. La existencia de uno o varios pezones supernumerarios a lo largo de la línea de la leche, desde el hombro hasta la ingle.
  • Polimastia. La presencia de mamas supernumerarias en cualquier punto a lo largo de la línea de la leche. Es frecuente bajo la axila y bajo la mama.
  • Hipertrofia juvenil. El crecimiento excesivo de una o ambas mamas en la adolescencia. Puede ocurrir un desarrollo importante que cause dolor y lesión en la columna. En ocasiones se realiza una reducción mamaria por medio de cirugía.

Tumores benignos

  • Fibroadenoma mamario. Se trata del crecimiento de varios lóbulos. Aparece como un nódulo esférico bien delimitado por una cápsula, puede ser en ambas mamas y no duele. En ocasiones desaparece con el tiempo o puede disminuir de tamaño, aunque llega a crecer hasta los 15 cm de diámetro. Es muy raro que se torne maligno. Se relaciona con los cambios hormonales cíclicos de la mujer.
  • Quistes de mama. Se presentan alrededor de la menopausia, siendo raros antes de los 40 o después de los 55 años. Pueden ser desde muy pequeños hasta de 5 a 6 cm. El tratamiento puede ser por medio de aspiración con aguja.
  • Galactocele. Conocido también como "quiste de leche", se produce por la interrupción repentina de la lactancia, con acumulación de la leche que se espesa formando un quiste. A la exploración se encuentra un nódulo móvil de hasta 6 cm, de contornos lisos o granulosos. Al presionarlo puede salir un chorro de leche por el pezón. El tratamiento consiste en la punción y evacuación con algún tratamiento antibiótico.

Recuerda que el autoexamen de mama debes realizártelo por lo menos una vez al mes. El momento ideal es justo cuando termina la menstruación.

     
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