Hábitos para sentarse a la mesa

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Miércoles 3 Octubre 2012 a 16:03

En este, como en muchos otros temas del desarrollo infantil, la palabra clave es imitación. Desde muy pequeños, los niños copian las conductas de los mayores; esta es la base de su desarrollo. Ellos desean ser como los grandes, y se sienten muy bien cuando van alcanzando metas, como tomar el tenedor, beber agua de un vaso, o sentarse a la mesa con la familia. 

A veces, los problemas se presentan cuando intentamos imponer una conducta para la que el niño no está maduro. Por ejemplo: un niño de un año de edad no tiene la coordinación suficiente para utilizar un tenedor. Si le exigimos que lo haga, solamente lo enfrentaremos a la frustración; la relación con él podría volverse difícil, y cuando el niño ya tenga la edad suficiente para aprender, su actitud hacia esta actividad puede ser negativa porque la conducta, por así decirlo, “ya fue marcada”. 

Si bien cada niño se desarrolla a un ritmo diferente, resulta muy importante conocer las edades en las que podemos esperar ciertas conductas: 

  • Durante los primeros seis meses, el bebé toma leche materna o de fórmula; su alimentación depende completamente de la madre.
  • Alrededor de los 10 meses, algunos empiezan a beber de una taza o de un vaso entrenador; para entonces ya han probado los cereales y purés, pero todavía dependen de la madre para su alimentación.
  • Cuando los niños cumplen un año empiezan a masticar alimentos suaves; la mayoría de ellos ya saben beber de una taza. A esta edad, muchos desean empezar a comer solos, por lo que puedes darles trozos pequeños que puedan tomar con los dedos. Es de enorme importancia evitar los alimentos con los que se pueden atragantar.
  • Para los dos o tres años de edad, ya deben estar completamente integrados a la dieta familiar.

Otra forma de “marcar una conducta” es celebrarla porque resulta tierna o graciosa; por ejemplo: cuando los bebés comen con los dedos, a veces tiran la comida fuera de la mesa. Esta etapa es pasajera, pero si a los demás les parece graciosa y la comienzan a celebrar, el bebé aprenderá a hacerla para obtener el aplauso o la risa de los demás; y lo obtendrá… por un tiempo. Cuando la conducta deja de ser graciosa, puede resultar difícil eliminarla. Por lo que te sugerimos prevenir las conductas que más adelante pueden transformarse en un problema.

Para nadie resulta placentero pasar toda la hora de la comida corrigiendo a los niños: ni para los niños ni para ti. Elige una sola cosa que quieras enseñar, por ejemplo, no hablar con la boca llena; ayuda con el ejemplo y, si es posible, involucra a toda la familia en el proceso. Explícale a tu hijo por qué no debe hacerlo, y sobre todo, ten paciencia.

     
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