Las hernias más frecuentes en los niños

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Las hernias son uno de los problemas más comunes que atienden los cirujanos pediatras. Como ejemplo, la hernia del ombligo o umbilical se presenta en uno de cada seis recién nacidos y al año de edad en el seis por ciento de los niños. Por su parte, la hernia inguinal o de la ingle se presenta en una tercera parte de los bebés menores de seis meses y sobre todo los prematuros.

Una hernia es un orificio que se da como resultado de una presión hacia fuera de algún órgano de la cavidad abdominal (principalmente de los intestinos) a través de algún músculo débil del abdomen. El trabajo de la pared abdominal es actuar como “faja” sosteniendo el tejido y los órganos entre el abdomen y la pelvis. En ocasiones esta pared se debilita y favorece la formación de hernias, las causas pueden ser varias como alguna cirugía, algún golpe o lesión, el sobre estirar el músculo o estornudar con fuerza.

Pueden desarrollarse en varios lugares, tales como el ombligo (hernia umbilical), la ingle (hernia inguinal), alrededor del esófago (hiatal) y arriba del ombligo (epigástrica). La inguinal y umbilical son las dos hernias más frecuentes en bebés y niños de ambos sexos.

Las hernias se muestran como una protuberancia en la piel, son dolorosas en ciertos movimientos como estornudar, toser o ir al baño, son progresivas si no se atienden y nunca se alivian por sí mismas.

Si el órgano que está herniado -que por lo general es el intestino- no puede reducirse, queda atrapado y puede producir necrosis o muerte intestinal por falta de flujo sanguíneo, ante lo cual es necesario quitar una porción de intestino. De aquí la importancia de detectar una hernia cuando se tiene la sospecha de que algo anda mal con nuestros hijos o por la exploración del pediatra en la revisión acostumbrada.

Hernia umbilical o del ombligo

Este tipo de hernia es más frecuente en bebés lactantes de bajo peso (75% de los casos) por debajo de 1.5 kg. Los lactantes presentan irritabilidad persistente y en casos raros vómitos.

Si el bebé se ve sano y la hernia es pequeña o el orificio del abdomen es menor de un centímetro, no es necesaria la cirugía, se mantendrá en vigilancia y si a los dos años no se corrige de forma espontánea se recomienda la cirugía correctiva. En el caso de que la hernia umbilical sea grande (un orificio del abdomen mayor de un centímetro) se recomienda la cirugía cuanto antes para evitar complicaciones. Si se presenta una hernia de forma espontánea en niños mayores de dos años, la corrección debe hacerse lo más pronto posible.

Se debe realizar cirugía de urgencia en los casos que la hernia no se pueda reducir manualmente y tenga cambios de coloración (violáceo). El tejido intestinal puede quedar atrapado o encarcelado en la hernia y si el flujo sanguíneo cesa (hernia estrangulada) o el intestino se bloquea (obstrucción), se produce una urgencia quirúrgica. En este caso se realiza una incisión sobre la hernia. El tejido abultado o el órgano desplazado se reintroduce en el abdomen. Luego se repara el tejido muscular y, finalmente, se vuelve a cerrar la piel.

Hernia inguinal

La hernia inguinal se presenta por falta del cierre de un conducto que va del abdomen hasta el escroto, el cual normalmente se debe cerrar al nacer o máximo a los tres meses de vida. Este tipo de hernia es más frecuente en bebés prematuros de sexo masculino. El lado más afectado es el derecho y puede haber antecedentes familiares.

Se debe sospechar de una hernia inguinal cuando existe un aumento de volumen, inflamación o bolita en la ingle, si oprimimos esta bolita y desaparece significa que se reduce fácilmente, si no desaparece hay que acudir cuanto antes con el cirujano pediatra o al hospital.

Las hernias inguinales pueden ser muy grandes y puede observarse en niños hasta el escroto y en niñas hasta aumento de volumen en los labios mayores. Si el contenido de la hernia es el intestino, puede perforarse; en el caso de que se trate de los testículos y los ovarios pueden perderse, ya que deben extirparse.

Siempre que se sospeche o se detecte una hernia inguinal el manejo es quirúrgico, no existe medicamento alguno que corrija las hernias. En niños menores de dos años con hernia izquierda siempre deben operarse ambos lados, ya que son más frecuentes las derechas y debe hacerse como medida de prevención.

Cuidados en caso de hernia

Se debe acudir con un cirujano pediatra certificado. Es preferible corregir una hernia con una cirugía relativamente pequeña a que presente complicaciones a futuro. Los padres deben perder el miedo a la cirugía y en especial a la anestesia, ya que actualmente existe la especialidad de anestesiología pediátrica y ningún niño debe ser anestesiado por anestesiólogos generales.

En un niño más grande con una hernia, es importante evitar el estreñimiento y otras actividades que pueden complicar el problema, tales como:

• Ejercicios que impliquen un gran esfuerzo como las abdominales, las cuclillas y los saltos.
• Correr y jugar bruscamente
• Levantar cosas pesadas
• Llanto en exceso

En general la dieta no implica un riesgo mayor para los bebés y niños con hernias.

     
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