Los niños y el dinero: cómo enseñarles el valor de las cosas

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Vivimos en un mundo de abundancia y no porque en todas las casas haya dinero: es una abundancia virtual. Los niños viven bombardeados de estímulos para comprar, para vivir en el hoy sin preocuparse del mañana, para emular o superar al vecino, para medir el valor de las personas por lo que tienen. En este escenario las palabras “cordura” y “prudencia” son cada vez más difíciles de transmitir si no se hace de la manera correcta.

Primeros pasos: Preescolares

  • O esto o lo otro. La lección más importante que le puedes dar a tus hijos no es que en la vida no se puede tener todo, sino que en la vida no se necesita tener todo. Por más tentador que sea poder comprarles cada capricho, no lo hagas. Tener un armario lleno de ropa y juguetes no los hace disfrutar más, sino aprovechar y cuidar menos las cosas.
  • Las cosas no son desechables. Enseña y exige a tus hijos respetar y darle un buen trato a los objetos, sean suyos o de los demás. Establece consecuencias lógicas y firmes cuando no lo hagan.
  • Lo mío es mío. Si quieres que tus hijos aprendan a cuidar sus cosas, enséñales lo que es la propiedad privada. A diferencia de lo que marca el Manual de Carreño, los niños no deben prestar todo; déjalos elegir algunos objetos personales que no quieran compartir; no los presiones a hacerlo.
  • Haz de tus hijos compañeros en todas tus compras, visitas al banco, citas con tu asesor de inversiones y demás. Mientras te acompañan platícales lo que estás haciendo, cómo lo estás haciendo, los problemas que te surjan y las soluciones que les das.
  • ¿Cuánto vale? ¿Cuánto cuesta? A partir de los tres años los niños pueden empezar a aprender el valor nominal de cada billete y moneda. Conforme crezcan, ayúdalos a establecer equivalencias (“Éste es un billete de 50 pesos; si tienes 5 monedas como éstas, de 10 pesos, es lo mismo”). Enséñales también, con ejemplos reales para poderlo aterrizar, qué es “caro” y qué es “barato”.
  • Jamás digas cosas como “no lo podemos comprar porque no tengo dinero” (sólo para comprar otra cosa cinco minutos después) ni los conviertas en cómplices diciendo: “No le cuentes a tu papá/mamá que compré esto”.
  • Aprende a decir que no. Gastar dinero es un arma muy fácil, pero errónea, para educar a los niños. ¡Evítalo! Esta actitud no sólo no soluciona los berrinches, al contrario, los incrementa y además convierte al dinero en un paliativo por el resto de la vida. ¿Cuántos adultos reconocen que gastan porque están “depre”?
     
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