Mitos y realidades sobre la mollera

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¿Te han dicho que tengas cuidado de que no se le cierre o se le caiga la mollera a tu bebé y te han recomendado que le soples? Probablemente has intentado seguir estos consejos populares sin saber con precisión qué es la mollera o dónde se encuentra. Continúa leyendo para conocer los mitos en torno a este tema y resolver tus dudas.

¿Dónde se encuentra la mollera?

El cráneo está conformado por siete huesos que protegen al cerebro y las áreas donde los huesos se unen se llaman suturas. Al momento del nacimiento, los huesos no están articulados de una manera firme, lo cual permite que la cabeza del bebé se abra paso a través del canal de parto. Con el paso del tiempo las suturas se endurecen gradualmente para que los huesos del cráneo se puedan unir con firmeza.

En los recién nacidos, en los espacios donde se unen dos suturas se forma un punto blando cubierto de membranas denominado fontanelas y éstas permiten el crecimiento adecuado del cráneo durante el primer año de vida. La mollera es el nombre popular que recibe la fontanela anterior, un espacio entre el hueso frontal del cráneo y los parietales.

Su tamaño en el momento del nacimiento oscila entre 0.6 y 3.6 cm con una medida promedio de 2.1 cm, lo que permite que sea palpada con cierta facilidad.

Una vez que el bebé nace, la fontanela se mantiene abierta y permite una comunicación más directa entre el cerebro y el espacio exterior, ya que no existe hueso alguno en esta zona y se puede visualizar directamente el cerebro a través del llamado ultrasonido transfontanelar, estudio común en los recién nacidos prematuros.

A pesar de su abertura, la mollera está recubierta con una gruesa capa fibrosa que impide que el cerebro resulte dañado, pues cuida que la presión no se concentre dentro del tejido cerebral.

Por lo general, la fontanela anterior cierra antes de los 2 años, entre los 5 y 26 meses de edad. A los 3 meses normalmente sólo se cierra el 1% de las fontanelas, 38% al año y 96% a los 2 años de edad. La edad media para el cierre es de 13.8 meses de edad y suele suceder antes en los niños que en las niñas.

La fontanela suele reflejar de forma indirecta la presión intracraneana y el estado de hidratación del bebé, por lo que una abombada puede representar el aumento de la presión dentro del cráneo, mientras que una hundida puede representar una deshidratación moderada o importante.

Sin embargo, durante el día pueden presentarse cambios, lo cual es normal y no debe causar mayor preocupación. De hecho, es común observar que esta membrana pueda abombarse, formar una protuberancia o pulsar de forma notoria durante el llanto intenso o cuando se cambia al bebé de posición de acostado a sentado.

Algunos mitos

El mito más común es que se debe “soplar” la mollera del bebé para evitar que se prive durante el llanto, lo que es es falso y no ayuda en absoluto.

Otro mito consiste en masajear la mollera para que no se abombe o se cierre, lo cual no sirve ni es recomendable. De hecho, es posible que con esto se provoque que la fontanela se cierre antes de tiempo.

Cuando las suturas del cráneo se fusionan antes de lo recomendable, hablamos de una craneosinostosis, aunque los casos son aislados y sin una causa definida.

La manera de saber si la fontanela está cerranda adecuadamente es con la medición del volumen encefálico que realiza el pediatra periódicamente, o la realización de radiografías y tomografías de cráneo en los casos sospechosos.

Un tamaño anormalmente grande o chico de la fontanela pueden ser el reflejo de una enfermedad, al igual que un cierre muy temprano o muy tardío, por lo que ante cualquier caso o duda, se debe consultar de inmediato al médico pediatra.

     
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