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Familias compuestas: cuando llega una nueva parejaPor: Nancy Steinberg, PsicologÃaComo consecuencia de los cambios que ha sufrido la sociedad en años recientes, la unidad familiar tradicional ha sufrido una enorme transformación; entre las principales causas de este fenómeno, podemos citar el aumento en la tasa de separación y divorcios, y los hijos nacidos como resultado de relaciones informales.
Esto ha dado como resultado el surgimiento de toda una nueva gama de relaciones familiares: padres solteros, padrastro, madrastra, hermanastros, medios hermanos, padres naturales, “el novio de mi mamá”, “la amiga de mi papá”, “la pareja que vive en casa”... Quienes viven en esta situación, deben asumir roles inesperados y desconocidos; en el caso de los hijos, los roles pueden variar día con día, dependiendo del día de la semana (“hoy comemos con mi papá”), la casa en la que habitan (“este fin de semana vamos con mi mamá”), o las personas con quienes les toca convivir (“van a estar los hijos de la nueva esposa de mi papá.”)
Con la aparición de nuevos roles, aparecen nuevas reglas. Y nuevos retos para los protagonistas. ¿A quién corresponde decidir la hora de acostarse? ¿Quiénes van al viaje de fin de año? ¿quién manda en casa?, y finalmente, “¿por qué me grita este señor, que ni siquiera es mi papá?”
El nacimiento de las denominadas “Parejas compuestas” impone un reto para todos los miembros de la familia. ¿Qué se puede hacer para comprender enfrentear y superar este reto? He aquí tres puntos fundamentales que pueden resultar de utilidad:
- Platiquen con su pareja. Cuando los problemas no son enfrentados no desaparecen, sólo se posponen y, en algunos casos, empeoran. Anticipen los problemas que se podrían presentar; analicen las posibles soluciones que darían.
- No impongan a sus hijos el amor por su nueva pareja. Introduce poco a poco la nueva relación; permite que las cosas se vayan dando de manera natural y fluida.
- Platiquen con los hijos. Ustedes tienen derecho a re-hacer su vida; es un error suponer que los niños pueden decidir por ustedes si deben o no tener una nueva pareja. Pero lo que sí es importante es cómo comunicar a los niños la decisión de casarse nuevamente. Permítanles participar en el establecimiento de una nueva rutina familiar; pidan su opinión acerca de las cosas que les harían sentirse mejor.
Las ideas aquí presentadas son muy generales y sólo pretenden dar una orientación útil en la mayoría de los casos; algunas veces pueden llegar a presentarse problemas más serios, especialmente en los niños: disminución en el rendimiento escolar, berrinches, trastornos en el dormir o un retroceso en la conducta a etapas ya superadas (por ejemplo empezar a mojar la cama durante la noche). En algunos casos puede ser necesario consultar a un especialista, que puede ayudar a superar la crisis.
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