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11 estrategias vs berrinches

Por Juan Pablo Arredondo, psicólogo

Sabes que tu hijo ya comió suficientes dulces, así que le dices que ya no habrá más por el resto del día, a lo que él responde inmediatamente: “No, mamá”, y de ahí pasa a los gritos y lloriqueos que parecen no tener fin. ¿Qué haces?

Los berrinches son una respuesta ante una situación frustrante, que se manifiesta como un comportamiento “casi” automático en la persona que no consigue lo que quiere o porque las cosas no resultan como lo desea.Constan de varias fases, que van desde el momento en el que al niño se le niega algo, hasta los sentimientos de culpa, tristeza o arrepentimiento después de que la crisis ha terminado.

Lo más importante es saber qué hacer y cómo manejar estas escenas. Te recomendamos las siguientes estrategias que te ayudarán a combatir, disminuir o erradicar esta conducta:

1. Identifica y entiende los factores que lo causan y, de ser conveniente, modifica dichas situaciones. No se trata de que el mundo se adapte a él, pero si es posible, cambia algunas de las cosas que lo incitan

2. Anticípale al niño lo que sucederá cuando presente esta conducta

3. No le des lo que quiere durante o inmediatamente después del berrinche. Si lo va a obtener, que sea mostrando un buen comportamiento

4. No le grites ni te desesperes, pues esto hará que cedas ante lo que te pide y él se dará cuenta de que puede conseguirlo de esa forma

5. Evita que sea el centro de atención, pues eso es lo que busca

6. Marca límites claros, firmes y consistentes de manera tranquila y paciente

7. Evita la sobreprotección y el miedo a “traumarlo”

8. Demuéstrale afecto por los comportamientos apropiados, positivos o deseables

9. Hazle saber y sentir el amor que tienes por él, sin que esto implique que le permitas ciertas actitudes

10. Anticípate a las situaciones problemáticas. Habla con él de lo que sucederá o harán más adelante para darle certeza y confianza

11. Señala y remarca los cambios de actividad con cinco minutos de anticipación

Qué hacer en el momento:

  • Cálmate. Si te sobresaltas, lo aprovechará para su beneficio
  • Sé firme. Evita los dobles mensajes y no dudes al señalarle lo correcto e incorrecto
  • Tómalo de la mano y llévalo a su habitación. Si intenta salirse, regrésalo de nuevo y explícale sin enojarte ni golpearlo, que debe quedarse ahí hasta tranquilizarse
  • Si están en un lugar público, sácalo de ahí tranquilamente y sin darle explicaciones
  • Cuando su berrinche incluya golpes, mordidas o cualquier otra manifestación agresiva, debes evitar que continúe. Tómalo con firmeza para que le quede claro que eso no está permitido
  • Explícale que su comportamiento tendrá ciertas consecuencias, por ejemplo, no conseguirá lo que quiere, se irán del lugar en el que están, regresarán a casa antes de lo previsto y no continuarán con sus planes
  • Después de que pase, habla con él, pregúntale qué le molestó y explícale lo que te disgustó de su actitud. Debe entender que no es la forma adecuada de manifestar su inconformidad, frustración o desagrado
  • No uses el castigo físico para disciplinarlo, ya que estarás agravando el problema y transgrediendo la integridad física y emocional de tu hijo
  • Aunque respetes su enojo, debes enseñarle comportamientos más apropiados para descargarlo
  • Si sientes que las cosas se están saliendo de control o te parece muy difícil lidiar con estas situaciones, es recomendable que consultes a un especialista, que te dará una orientación personalizada.

A pesar de que los berrinches son una etapa normal en el desarrollo de los niños, es importante destacar el papel que tienes ante ellos, lo ideal es que mantengas la calma, estés preparada e informada para enfrentarlo de forma adecuada.

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