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La guardería y el desarrollo emocional de tu bebé

Guarderia_desarrollo

Desde que nació, supiste que era lo mejor que te había pasado. Verlo crecer y sonreír es uno de tus mejores regalos y aunque quisieras pasar la mayor parte del tiempo con él, necesitas trabajar e inscribirlo en la guardería.

Han pasado dos semanas y las maestras siguen diciéndote que no deja de llorar ni de pedir por ti; obvio la culpa te consume y piensas que lo mejor sería sacarlo, pero tranquila; déjalo vivir el proceso de adaptación. Cuando los niños son pequeños, dejarlos al cuidado de alguien más puede causarles frustración y miedo sin embargo, si la persona que está a su cargo es capaz de estimularlos y brindarles la atención necesaria, las rabietas desaparecen poco a poco.

Ahora bien, aunque sus cuidadoras sean quienes se encarguen de aclimatarlo, tú también debes poner de tu parte: transmitirle la seguridad y confianza que necesita y reforzar su relación aunque estén más tiempo separados.

Para lograrlo, empieza por asimilar que esos episodios de llanto no afectan su desarrollo emocional, ni “lo trauman”, son sólo el medio que tiene para expresar el estrés por algo nuevo y que si pudieras traducirlos serían algo como:

  • “Mamá, tengo miedo de que me dejes aquí y nunca vuelvas”
  • “¿Por qué te vas si somos uno mismo?”
  • “Me da miedo estar aquí, con caras y objetos que no conozco”
  • “¿A dónde vas?, ¿por qué no me llevas?”

Tips para reforzar el lazo entre ustedes

1. Come con él al menos una vez al día. Si se te complica, prepárale un lunch especial y el fin de semana hazlo sin excusas

2. Aprovecha tus ratos libres para jugar y estimular sus capacidades. No seas sólo compañía, interactúa con él y reconoce lo que es capaz de hacer, motívalo

3. Enséñale tanto como puedas. Desde cómo girar una perilla hasta números o colores, se trata de que él sienta tu atención

4. Demuéstrale tu amor aunque tengas que disciplinarlo. Evita caer en el juego de la culpa de que como no lo ves, no merece que lo regañes. Los límites son otra muestra de afecto y el que te tomes el tiempo de inculcárselos será vital para su desarrollo.

5. ¡Relájate! Muchas veces las mamás tienen más miedos que los propios niños y tu habilidad para encontrar esa fina línea, hará la diferencia.

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