El Grinch de la casa

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Viernes 16 Diciembre 2011 a 14:40

Por Nancy Steinberg, psicóloga

Nos hemos acostumbrado a que cuando empieza diciembre, la radio, la televisión y los comercios se saturan de artículos navideños y que la mayoría de las personas asocian esta época con paz, armonía, buena voluntad y buenos deseos, por lo que pensaríamos que es un mes que todos esperan con emoción. Sin embargo y para sorpresa de muchos, algunos dicen que odian la Navidad, especialmente los adolescentes. A continuación te explicaré por qué.

• Al igual que las vacaciones, es una temporada que refleja la soledad que experimentan muchas personas, pues se dan cuenta de que no tienen a quién darle regalos ni compromisos sociales a los cuales asistir. La perspectiva de pasársela solos en contraste con que “todos se están divirtiendo”, aumenta la sensación de fracaso y soledad.

Los desembolsos para comprar obsequios también repercuten.

Fingir que se la pasan bien cuando en realidad no es así. De hecho la energía que invierten en disimular es enorme.

Se sienten comprometidos a cumplir con las expectativas de los demás sin necesariamente estar de acuerdo con sus creencias.

Además de lo anterior, los adolescentes se enfrentan al dilema de pasar una fiesta en familia cuando preferirían estar con sus amigos. Esto no les parece atractivo porque en ocasiones tienen que cumplir con cierto protocolo: ser puntuales, vestirse bien, llevar regalos y estar contentos.

Si notas que tu hijo no la pasa bien en estas fechas y deseas mejorar la situación:

Revisa tus emociones respecto a la Navidad.

Invítalo a exponer sus sentimientos. Recuerda no criticar sus puntos de vista ya que esto provocaría que se cierre al diálogo. El objetivo es que resuelvan esa situación molesta.

Busquen alternativas. Analiza las propuestas, es importante que no descartes ninguna sin haberla estudiado abiertamente.

Lo más importante es que compartan tiempo de calidad, que todos recuerden con gusto.

     
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