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El líquido amniótico

Imagina el siguiente escenario: luz muy tenue, sonidos acompasados y una temperatura cálida. Sí, el vientre materno es, sin duda, el lugar ideal para cualquier ser humano.

Por si esto fuera poco, todo este ambiente está formado por un factor esencial: el líquido amniótico, el cual no sólo protege al bebé, sino que le permite moverse, lo hidrata y permite que sus aparatos digestivo, motor y respiratorio se desarrollen correctamente.

Pero, además de ser ese fluido misterioso y único bajo el cual podemos sobrevivir, ¿qué es realmente el líquido amniótico, cómo funciona y qué contiene?

 

Producción

Al inicio del embarazo, el corion (la placenta inicial) tiene un papel especial en la producción de líquido amniótico. Sin embargo, hacia el final del primer trimestre la producción-circulación del líquido no sólo está condicionada por el corion, sino también por el cordón umbilical, la piel fetal, la deglución-absorción intestinal y, más tarde, el sistema respiratorio fetal.

La composición se vuelve cada vez más parecida a la orina fetal, ya que ésta es la que contribuye en mayor parte a su producción.

Volumen

El volumen del líquido amniótico nunca es el mismo, es decir, aumenta desde el principio hasta el final de la gestación. Al inicio del embarazo, por ejemplo, el volumen embriofetal es menor al del líquido, y éste se equilibra alrededor de la semana 20 de gestación.

Aunque los valores varían de una mujer a otra, sobre todo al final del embrazo, el volumen del líquido incrementa aproxmadamente de la siguiente manera:

  • En la semana 12, el volumen es de 50 ml.
  • Alrededor de la semana 22 es de 500 ml.
  • Alcanza los 100 ml. durante la semana 34
  • Y tan sólo seis semanas después puede medir 600 ml.

¿Sabías qué?

Sólo en casos extremos, las modificaciones en la hidratación materna pueden modificar el volumen del líquido amniótico.

¿De qué está formado el líquido amniótico?

-Agua y electrolitos. Durante toda la gestación se produce un intercambio de agua y solutos entre la madre, el feto y el líquido amniótico.
-Proteínas. Proceden tanto de la madre como del feto, y se eliminan por deglución fetal. Algunas de origen fetal como la alfafetoproteína, originada en el hígado del bebé, pueden utilizarse como marcadores de defectos congénitos. Su aumento se relaciona con defectos del tubo neural y su disminución con algunas cromosomopatías.
-Hormonas. Algunas se producen en el feto y se excretan por la orina, pasando al líquido amniótico.

Utilidad clínica

No sólo es uno de los factores más importantes para mantener al bebé confortable y seguro, sino que también es un elemento clave detectar si la salud del feto está en riesgo.

  • La valoración del volumen va a permitir sospechar malformaciones fetales, insuficiencia placentaria o rotura de la bolsa.
  • Una muestra de este fluido constituye el medio ideal para investigar la madurez pulmonar (surfactante) y saber si es tiempo de que el bebé nazca.

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