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Infecciones urinarias durante el embarazo

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Por Dagoberto Molina Polo

Las infecciones de la vías urinarias ocupan el primer lugar mundial en frecuencia, aún por arriba de las infecciones del tracto respiratorio y gastrointestinal. Por ello, es importante el diagnóstico preciso y la elección del tratamiento exacto para su manejo y control.

Un porcentaje muy considerable de pacientes tienen una condición conocida como bacteriuria asintomática; es decir, contaminación de la orina con bacterias sin producir ningún síntoma, razón de mucha importancia ya que muchos pacientes que padecen infecciones urinarias no lo saben y permanecen con una bomba de tiempo que en cualquier momento puede traer consecuencias graves a su salud.

Los microorganismos alcanzan la vía urinaria por 3 rutas principalmente:

  1. Por vía ascendente. Las bacterias entran a través de la uretra procedentes de la región vaginal y/o anal
  2. Por vía hematógena. Las bacterias se meten a la vía urinaria a través de la sangre, procedentes de un foco infeccioso que se localiza en otro lugar diferente al tracto urinario; por ejemplo, de una neumonía o de una gastroenteritis
  3. Por contigüidad. Las bacterias llegan a la vía urinaria procedentes de un foco infeccioso que se encuentra cercano al tracto urinario; por ejemplo, un absceso en el hígado que se rompa e infecte al riñón derecho o un divertículo en el intestino grueso que se rompa e infecte la orina

Las infecciones urinarias se clasifican en no complicadas y complicadas. Las primeras son aquellas que no están asociadas con malformaciones congénitas o anatómicas del tracto urinario; las segundas sí lo están.

También se clasifican en:

  • Específicas: Son causadas por gérmenes frecuentes como la E. Coli, Klebsiella, Enterobacter y Proteus
  • No específicas: Causadas por organismos raros y poco frecuentes como M. Tuberculosis y Clamydia
  • Agudas: Se desarrollan  inflamación renal y se trata relativamente fácil
  • Crónicas: Su tratamiento es más complicado

Los síntomas y signos mas frecuentes que los pacientes pueden presentar:

  • Fiebre
  • Irritabilidad
  • Rechazo al alimento
  • Vómito y diarrea
  • Olor desagradable de la orina
  • Orina con sangre
  • Dolor abdominal o de espalda
  • Dolor o ardor al orinar
  • Sensación al terminar de orinar de que no se vació completamente la vejiga
  • Orinar constantemente en intervalos de tiempo muy cortos

¿Qué riesgo hay durante el embarazo?
A medida que el feto crece y se desarrolla ejerce compresión progresiva en la cavidad abdominal y retroperitoneal (sitio donde se encuentra la vía urinaria) ocasionando alteraciones en el vaciamiento urinario, causando infecciones frecuentes.

Los factores que favorecen la aparición de infecciones urinarias en el embarazo son:

  1. Cambios fisiológicos y mecánicos característicos de esta etapa
  2. Disminución de la movilidad del tracto urinario por efecto mecánico y hormonal
  3. Cambios del entorno vaginal como modificaciones de pH y microflora vaginal, así como el estado de inmunosupresión inherente al embarazo
  4. Efecto obstructivo causado por el crecimiento uterino
  5. Disminución de los mecanismos de defensa del tracto urinario

Hechos

  • Las mujeres que presentan infecciones urinarias recurrentes y recidivantes durante el embarazo tienen un riesgo mayor de complicaciones durante y posterior al termino del mismo que aquellas que no las presentan
  • Sin diagnóstico y por consiguiente sin tratamiento, 30% de las pacientes embarazadas presentarán cistitis y de 30 a 50% evolucionarán a pielonefritis, con aumento del riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer

¿Cómo tratarlas?
Las mujeres embarazadas deben ser revisadas para detectar bacteriuria mediante un exámen de orina, al menos una vez en cada trimestre del embarazo y recibir tratamiento si los resultados son positivos. Una vez terminado el tratamiento es forzoso corroborar mediante un urocultivo si la infección fue erradicada.

El objetivo de tratamiento en las pacientes embarazadas

  1. Seleccionar el antibiótico que sea menos tóxico, tanto para la madre como para el feto
  2. Evitar los antibióticos a los que son resistentes las bacterias habituales
  3. Utilizar el antibiótico específico y sensible que el espectro de microorganismos involucrados en la etiología de la infección urinaria
  4. Utilizar el antibiótico en la dosis adecuada y en el tiempo adecuado
  5. Por ningún motivo caer en el grave error de la autoprescripción

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