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Infecciones urinarias durante el embarazo

El padecimiento de infecciones de vías urinarias ocupa el primer lugar a nivel mundial, aún por arriba de las infecciones del tracto respiratorio y gastrointestinal. De ahí la importancia del diagnóstico preciso para el tratamiento y control adecuados.

Los microorganismos causantes de este tipo de infecciones pueden alcanzar las vías urinarias de 3 formas distintas:

  1. Por vía ascendente: Cuando las bacterias procedentes de la región vaginal y/o anal se introducen en la uretra.
  2. Por vía hematógena: Las bacterias penetran las vías urinarias a través de la sangre, procedentes de un foco infeccioso localizado en otro lugar diferente al tracto urinario; por ejemplo, una neumonía o una gastroenteritis.
  3. Por contigüidad: Sucede cuando las bacterias alcanzan las vías urinarias y proceden de un foco infeccioso que se encuentra cerca del tracto urinario; por ejemplo, un absceso en el hígado que se rompe e infecta el riñón derecho o un divertículo en el intestino grueso que se rompe e infecta la orina.

En las mujeres sanas la probabilidad de padecer bacteriuria (bacterias en la orina) aumenta conforme su edad avanza: mientras que en las niñas en edad escolar es del 1%, en las pacientes en edad adulta alcanza un 20%. Además, la prevalencia de bacteriuria en mujeres jóvenes está altamente relacionada con la actividad sexual.

Un punto muy importante es el caso de infecciones urinarias en mujeres embarazadas, pues en esta etapa los cambios asociados con las variaciones hormonales y el crecimiento del bebé y del útero ejercen una presión continua en la vejiga y el tracto urinario, ocasionando alteraciones en el vaciamiento urinario y, en consecuencia, infecciones frecuentes. Es importante mencionar también que las mujeres que presentan infecciones urinarias recurrentes durante el embarazo tienen un riesgo mayor de tener complicaciones durante y después del nacimiento del bebé.

Algunos de los factores que predisponen la aparición de infecciones urinarias en el embarazo son:

  • Cambios fisiológicos y mecánicos característicos de esta etapa
  • Disminución de la movilidad del tracto urinario por causas mecánicas y hormonales
  • Cambios del entorno vaginal como modificaciones del pH y microflora
  • Efecto obstructivo causado por el crecimiento uterino
  • Disminución de los mecanismos de defensa del tracto urinario

Los síntomas y signos más frecuentes son:

  • Fiebre
  • Irritabilidad
  • Pérdida de apetito
  • Vómito y diarrea
  • Olor desagradable de la orina
  • Orina con sangre
  • Dolor abdominal o de espalda
  • Dolor o ardor al orinar
  • Sensación -al terminar de orinar- de que no se vacía completamente la vejiga
  • Orinar constantemente en intervalos de tiempo muy cortos

Es importante tener en cuenta que un alto porcentaje de pacientes presentan una condición conocida como bacteriuria asintomática, es decir, contaminación de la orina con bacterias sin presentar ningún síntoma. Por eso, las mujeres embarazadas deben ser examinadas por un ginecólogo o urólogo mediante un cultivo de orina al menos una vez en cada trimestre y recibir de inmediato el tratamiento necesario si los resultados son positivos. Una vez concluido este proceso, es forzoso que el médico corrobore mediante un urocultivo si la infección fue erradicada exitosamente.

A pesar de que la forma más eficaz para obtener un diagnóstico adecuado es a través de un cultivo de orina, es esencial que al corroborar bacterias en las vías urinarias se consulte a un especialista (urólogo) para que estudie el caso de manera integral y determine la causa exacta de la infección.

¿Sabías que…?

  • La mortalidad fetal más alta se presenta cuando la infección urinaria ocurre durante los 15 días que anteceden al parto.
  • Alrededor del 30% de las pacientes embarazadas que hayan tenido un diagnóstico y tratamiento tardío de bacteriuria presentarán cistitis, de las cuales de un 30 a un 50% evolucionarán a pielonefritis, con aumento del riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer.
  • Estadísticamente, una de cada 3 mil pacientes infectadas desarrollará insuficiencia renal de 10 a 12 años después del parto.
  • Las infecciones urinarias se asocian entre otras muchas alteraciones a hipertensión arterial y anemia durante el embarazo.
  • Es común que personas sin experiencia médica interpreten los resultados del cultivo de orina y receten cualquier tipo de antibiótico. Sin embargo, es importante consultar a un especialista para que determine con precisión el germen que está causando la infección y éste sea atacado de la forma más eficaz para evitar reincidencias.
  • El abuso en los antibióticos ha generado gran resistencia por parte de los microorganismos hacia los mismos, por lo que debes evitar automedicarte.