La necesidad de celebrar es parte de la educación emocional de tus hijos. Pero ¿celebrar qué?
La palabra está bien arraigada a la idea de un cumpleaños, la entrega de algún premio o una fecha especial. Sin embargo, celebrar cada momento de la vida puede hacer la gran diferencia en la educación de los niños.
Todos los días están llenos de grandes momentos que merecen celebrarse y no precisamente con el fin de hacer un evento cada que algo nos sale bien.
Nos referimos a una celebración personal, a darnos el permiso para hacer una pausa y disfrutar esa sensación de estar satisfechos… y, por qué no, de gritarlo a los cuatro vientos.
Como mamás sabemos muy bien que el día tiene diversos motivos de celebración:
Los primeros pasos de nuestros hijos
Sus primeras palabras
Cuando dejan el pañal
El día que vencieron el miedo a la oscuridad
El instante en que controlaron su berrinche
O cuando nos hacen un dibujo con todo su amor…
Pero, ¿tus hijos son parte de esos momentos de celebración o sólo te guardas ese agradable orgullo de mamá debajo de una sonrisa?
Celebrar tiene un poder real sobre el desarrollo de la autoestima y ayuda a formar una personalidad emocionalmente sana en los niños.
Si a tu hijo le celebras un pequeño gran logro del día, él o ella se sentirá una persona amada y reconocida.
Porque siempre hay algo que celebrar…
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