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¿Hay forma de que disfruten la tarea?
No es nuevo decir que comúnmente los niños se muestran renuentes a hacer la tarea.
Evita gastar energía discutiendo con tu hijo y obligándolo a hacerla. Celebra que está a tu lado y dale quince minutos para disfrutar juntos una porción de helado con leche. Mientras lo hacen, pregúntale cómo se siente, qué tan difícil está la tarea, qué clase le gusta más, qué le preocupa, hazlo reír e intenta que te explique lo que no entiende y ayúdale a comprenderlo.
Verás cómo esta actividad lo relaja y le permite regresar a la tarea con otra actitud. Además, el helado le habrá dado la energía que necesita para continuar con sus actividades. Con este ejercicio también le estarás comunicando que confías en él; en su capacidad de hacerse responsable y retomar su tarea cuando terminen de platicar.

Celebra sus logros y progresos
- Las investigaciones demuestran que los niños que son adecuadamente alentados desean aprender más, y disfrutan trabajar y convivir con sus padres.
- Es importante la actitud positiva pero también la congruencia: si estás a disgusto con tu trabajo y te quejas frecuentemente de tus pendientes, difícilmente podrás inspirarle motivación o justificación a tu hijo para que asuma sus propias responsabilidades.

Probablemente cuando eras pequeña sufriste alguna vez con alguna materia escolar: se te complicaban los números, las fechas, los nombres o la redacción. Pues tal vez tu hijo está pasando por eso y necesite que lo ayudes.

Si esta materia se le hace la más aburrida de todas y no puede aprenderse las fechas y los nombres de los países que participaron en algún conflicto, dile que escoja un personaje histórico y que actúe como él. Pueden trasladar una importante batalla en una guerra de almohadas.

Pueden comprar -o incluso sembrar- una planta para conocer de forma directa sus partes y cómo funcionan.

Léele cuentos y después pídele que te lea. Con este ejercicio no sólo fomentarás su gusto por la lectura y que aprenda a respetar los signos de puntuación, sino que al ver el texto comenzará –inconscientemente- a mejorar su ortografía, ya que sabrá cómo se escribe una palabra porque ya la habrá visto escrita antes.

Cuando tenga que aprenderse los países del mundo y sus capitales o los nombres de los ríos de México, inventen canciones para ello. Igual que con las tablas de multiplicar, la memoria funciona mejor si se aprenden las cosas con melodía.

Si las sumas y las restas comienzan a desesperarlo, es momento para un descanso. Diviértanse con un juego de mesa (muchos de ellos implican hacer operaciones matemáticas sencillas), invítalo a dar un paseo o a comprar un Helado Holanda®. Dale dinero para que pague el suyo y pregúntale cuánto le tienen que regresar de cambio. Si lo notas nervioso, dile que piense con calma, pues tal vez le alcance para comprar algo más.
Ten por seguro que la tarea tomará otro significado en la medida en que los temas dejen de ser algo abstracto y formen parte de su vida cotidiana. Celebra que en la vida escolar de tu hijo, tú puedes hacer la diferencia.
Ya verás que con el tiempo sí habrá forma de que disfrute la tarea porque ese momento ya no lo relacionará con algo desagradable, sino con un momento de diversión y tranquilidad a tu lado.
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