SOS: berrinches en público

Redacción bbmundo · 5 febrero, 2015

Conoce paso a paso cómo hacer que ese berrinche en público poco a poco desaparezca.

Por Nancy Steinberg

Queridas cuentahabientes,

No pueden imaginar la cantidad de mensajes que he recibido en relación a niños que hacen berrinches; el panorama es alarmante. Por ello me gustaría dedicar el artículo de hoy a lo que puedes hacer para manejar este problema dentro del encuadre del Movimiento Prohibido Castigar ©.

Una de las cosas que debemos tener claras es que, cuando un niño está haciendo un berrinche, está fuera de control. Por ello, tal vez lo más importante es que tú te mantengas en control lo más tranquila que te sea posible. Las siguientes ideas tal vez te puedan resultar de utilidad para saber qué hacer durante un episodio de berrinche.

En casa

Cuando tu niño hace un berrinche en casa, llévalo a un lugar adonde lo puedas dejar solo sin que se haga daño, como su cuna, un corral o su recámara. Después salte del cuarto y no regreses hasta que el niño se calme. Una vez que se ha calmado, platica con él acerca de lo que acaba de suceder. Si no te sientes tranquila dejando al niño solo, quédate con él pero no tengas ningún tipo de respuesta ante su conducta; es decir, en la medida de lo posible, ignora la conducta. Ni siquiera establezcas contacto visual con él.

En público

Muchos niños pronto aprenden a hacer berrinches en público pues es claro que ahí le es más fácil salirse con la suya. Si tu niño lo hace, sácalo de esta área pública y ve con él a un lugar donde puedas tener algo de privacidad. Un buen lugar puede ser el coche. Siéntalo en su lugar y ponle el cinturón. Entonces esperas con él tratando, nuevamente, de ignorar su conducta. Cuando el berrinche disminuya, platica con él acerca de lo que hizo y luego regresa a la actividad que estaban desempeñando.

Como no siempre es posible escaparte de la situación, podrías salirte de un cine, o irte de un parque o de la casa de los abuelos; pero difícilmente podrías salirte de un avión o de la fila de un supermercado. Tal vez la única alternativa es intentar ignorar la conducta del niño, aguantar los gritos y soportar, estoicamente, las miradas y comentarios de los demás pasajeros o la gente de la fila.

En estos casos puede resultar de utilidad recordar que, si cedes una sola vez, estarás “comprando un boleto para un problema mayor.” A estas personas es posible que no vuelvas a ver nunca más, y bien vale la pena aguantar los comentarios de molestia si con esto puedes ayudar a que tu hijo no desarrolle un problema mayor, con el que tendría que cargar por muchos años de su vida.

Algunas ideas generales que puedes tomar en cuenta para tratar de resolver el problema:

a) No lo castigues. En muy diversas ocasiones ustedes me han oído hablar en contra de los castigos; ésta no será la excepción. Castigar a un niño cuando está haciendo un berrinche sólo agravará la situación, especialmente si hablamos de castigo físico. En el corto plazo, darle una nalgada sólo empeorará el nivel de la rabieta. Y, en el largo plazo, hará más difícil la resolución del problema.

b) No lo premies. Intentar calmarlo accediendo a sus demandas, le dará las herramientas necesarias para aprender que, la próxima vez que quiera algo, sólo tiene que recurrir… a un berrinche. Tampoco accedas a ellas una vez terminado el berrinche, pues le darás el mensaje que éste funcionó y ya vimos que acceder sólo enseñará al niño a manipular, utilizando los berrinches a su favor. Lo que sí puedes hacer es a ayudarle a reconocer lo importante que ha sido que pueda recuperar la calma.

c) Conserva la calma. Y, en la medida de lo posible, intenta ignorar su conducta. Asegúrate que no pueda  hacerse daño físico.

d) No permitas que las opiniones de los demás afecten tu manera de responder ante los berrinches de tu hijo.

e) Ayúdale a encontrar conductas alternativas. Cuando te sugiero platicar con tu niño una vez que el berrinche ha disminuido, me refiero básicamente a que revisen si la conducta ha sido aceptable o no y por qué. Ahora, puedes invitarlo a encontrar conductas alternativas que puede llevar a cabo la próxima vez que se encuentra en una situación similar. Resiste la tentación de usar el dedito acusatorio… a nadie nos gusta y evita los discursos o las largas lecciones. Los períodos de atención del niño son cortos; aprovéchalos para hacerle llegar el mensaje que desea, de forma clara y breve.

Descubre por qué aplico el Movimiento Prohibido Castigar© con Kushi aquí.

Envía la descripción de una situación que no has podido resolver y que te gustaría que comente a mi correo electrónico: midoctoranancy@gmail.com y entra a mi nueva página:  midoctoranancy.com

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