-->
 

Cómo terminar con las peleas entre hermanos

Comentarios(0)


Aunque las peleas entre hermanos se consideran normales, indican que hay un problema en la familia que necesita resolverse.

S.O.S, cuando es crítico
La mayoría nos preguntamos hasta qué punto es normal que nuestros hijos discutan, estas son algunas pautas que nos pueden guiar.

  1. Los pleitos entre hermanos que se repiten más de tres veces a la semana y por el mismo tema, son una señal de que vale la pena prestar atención
     
  2. Si las peleas se presentan más de dos veces al día y por el mismo tema, es señala de alarma.
     
  3. Cuando los pleitos pasan a golpes y otras agresiones físicas, es momento de preocuparse.


Antes de aplicar la quebradora

Una pelea que se repite constantemente no logrará desaparecer con regaños y castigos, pues en el trasfondo hay un dolor emocional importante.

Debes saber que los niños se defienden con pleitos, mordidas, golpes y otras formas de agresión porque no encuentran un mejor recurso para expresar sus sentimientos.

Por lo tanto, nuestros hijos no saben cómo llegar y decir: “Papá, sabes que me siento mal por ser un mal deportista y no tener tu reconocimiento ni tu atención", por ejemplo.

Somos los padres quienes debemos enseñarles a expresar lo que sienten para que en el futuro puedan afrontar sus miedos y complejos, y buscar nuestro apoyo para superarlos.

Pero para logralo, es imprescindible que nostros aprendamos a ser buenos comunicadores de nuestros estados de ánimo y necesidades afectivas, es decir, desarrollar nuestra inteligencia emocional.

Tu papel es ser el árbitro
Lo primero que debemos hacer como padres es olvidar que el problema principal es la pelea y enfocarnos en la razón por la cual surgió.

Nuestra actitud debe ser conciliadora, pero sobre todo de curiosidad. Por ejemplo, debemos preguntarnos por qué el hermano mayor necesita molestar constantemente al pequeño.

Nuestro papel como padres es aprender a frenar los pleitos desde la raíz y darle a los niños herramientas para manejar sus emociones.

Fuera guantes, viva la paz

  1. Al ver un pleito, separa a tus hijos (si hay golpes) con firmeza pero sin jalones.
     
  2. Repite: “Tranquilos” o “Vamos a tranquilizarnos todos”, pero sin alzar la voz, con un tono neutral (sin emoción).
     
  3. Antes de regañarlos, haz un gran suspiro, toma aire y entonces escucha con atención la historia de cada uno.
     
  4. Si alguno interrumpe, dile que vas a escuchar a los dos, pero que irás por orden.
     
  5. Si uno en especial está muy alterado, agáchate al nivel de sus ojos con tranquilidad, sin gritos ni jalones, y dile: “Vamos a respirar porque te quiero escuchar”.
     
  6. En caso de que de todos modos no se calme, pídele que vaya a su cuarto (si están en la casa) o a una silla o banca si están en otro lugar, pero con cuidado de que no suene como un castigo. Explícale que quieres que se tranquilice para poder platicar sobre lo que siente.
     
    x