Cada bebé tiene su propia manera de reaccionar ante las personas, cosas y situaciones desde que nace. A esto se le conoce como carácter o temperamento. Por eso algunos pueden mostrarse felices ante una sonaja, mientras otros indiferentes o asustados. Generalmente el temperamento de un bebé es más evidente entre el tercer y quinto día de vida, tiempo en el que han recuperado la energía perdida por el parto o la cesárea. De ahí que algunos padres piensen que alguien “cambió” a su hijo, pues en el hospital era un angelito y en casa es todo lo contrario: no para de llorar. Comprender y entender el temperamento de tu hijo te ayudará a verlo de otra manera. Por ejemplo, en vez de chillón lo verás como sensible o juguetón. Lo que debes tomar en cuenta Existen algunos puntos que debes observar con atención para detectar qué tipo de carácter tiene tu hijo. 1. Llanto: ¿Es fuerte, moderado o leve?; cuando llora y no lo atiendes de inmediato ¿se pone furioso al punto de que te cuesta trabajo controlarlo?; ¿qué provoca su llanto? 2. Concentración: ¿Qué tanto se mantiene observando un juguete o el mundo a su alrededor?, ¿se enoja y llora cuando le retiras el objeto que mira? 3. Sensibilidad: ¿Cómo reacciona ante sonidos, olores o señales? Hay bebés que se molestan con el más mínimo ruido, mientras otros ni siquiera lo perciben. 4. Percepción: ¿Qué tanto pone atención a las personas u objetos que lo rodean? 5. Adaptabilidad: ¿Le es fácil adaptarse a nuevas situaciones, por ejemplo que lo cargue algún extraño o le presentes un nuevo juguete? Algunos bebés pueden gritar o llorar demasiado cuando los bañan porque necesitan tiempo para adaptarse. 6. Regularidad: ¿Sigue las rutinas? Los psicólogos han observado que algunos bebés se duermen y alimentan a la misma hora, mientras otros son inconsistentes, lo que dificulta la labor de los padres. 7. Energía: ¿Se mueve constantemente o puede estar tranquilo por largos períodos? 8. Humor: Al despertar, ¿se levanta de buen humor o siempre lo hace llorando? Y ahora... Algunos expertos han clasificado el temperamento de los bebés como "ángeles, "libros de texto", "fogosos", "irritables" y "gruñones".