Cómo influyen las emociones en el aprendizaje de tu hijo

Redacción bbmundo · 9 octubre, 2019

Somos seres racionales, pero también emocionales. Te explicamos cómo la neurociencia destaca la influencia de las emociones en el aprendizaje.

las emociones en el aprendizaje

¿Has observado cómo se ilumina la carita de tu bebé cuando juegas a “aparecer y desaparecer” frente él o ella?  Esa sonrisa y ese brillo en sus  ojos son el reflejo de todas las conexiones neuronales  que se construyen cada vez que tu bebé siente la emoción de “volver a verte” y es mediante esta emoción que él o ella aprende que cuando te vas también regresas, por supuesto que le gusta más cuando vuelve a verte y tú le miras y le sonríes, ahí le estás enseñando la alegría, el placer. En esta ocasión te explicamos cómo es que las emociones en el aprendizaje.

Te explicamos cómo influyen las emociones en el aprendizaje

Los humanos aprendemos por imitación, un bebé al que le sonríen va aprender a sonreír; lo mismo sucede cuando abrazamos y acunamos a los bebés, al momento de ser tomados en brazos su cerebro produce dopamina que no es más que un mensajero que lleva la información de lo que está sintiendo ese bebé en ese momento, este procesos bioquímico por su parte  fortalece las redes neurales que son como carreteras en dónde circulan las emociones que nos van enseñado ya sea alegría, amor, placer.

Hace años que sabemos que el juego es clave para el aprendizaje en los bebés y niños en edad preescolar, ahora sabemos el origen científico de estas afirmaciones y es que el juego provoca emociones, por eso es tan importante cómo influyen las emociones en el aprendizaje.

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Cuando los bebés tiran objetos al suelo y se ríen con el sonido que hace la cuchara o el plato al caer, pero además cuando mamá o papá levanta el objeto y el bebé lo vuelve a aventar está aprendiendo lo siguiente: que tiene fuerza, pone en práctica su sistema motor grueso al mover su brazo de arriba hacia abajo para lanzar, pone en práctica su sistema motor fino para tomar la cuchara con su dedos, tan sólo esto significa un trabajo cerebral enorme si recordamos que tan sólo seis meses antes su cuerpo estaba tenso sin poder controlar y mucho menos sincronizar sus movimientos.

Lo mismo sucede en la escuela, para que las y los estudiantes realmente aprendan maestros, los educadores necesitan despertar la curiosidad, el interés de alumnos para que estos se interesen en lo que el maestro está diciendo, de lo contrario el proceso que se realiza es de memorización y asociación en el mejor de los casos, pero no hay un aprendizaje real. Los estudiantes no hacen propio el conocimiento no lo integran como una experiencia sino simplemente como un dato más a memorizar, no están realmente emocionados entonces su aprendizaje no sirve.

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Tanto mamás, papás, maestras, educadores y todas aquellas personas que están en contacto con bebés, niños y niñas necesitan saber del impacto y el papel que juegan las emociones en el desarrollo del cerebro para aprender, ya sean conocimientos académicos, habilidades sociales o la inteligencia emocional.

Para aprender algo bien necesita aprenderse con alegría. El cerebro es el motor pero las emociones son la gasolina del aprendizaje. Toda la información que entra a nuestros cerebro mediante los sentidos, vista, olfato, oído, tacto registra una emoción y esa emoción va a mandar información a otras partes del cerebro según se la necesidad.

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