Aunque en septiembre, se dio a conocer que el Senado prohíbe gritos, pellizcos o golpes para castigar a niños en México, desde el 13 de enero de 2021, entró en vigor esta reforma,  luego de ser publicada un día antes en el Diario Oficial de la Federación. Es decir que tanto la chancla, asustar  a los niños con brujas, La Llorona, y todo tipo de intimidaciones que pongan en peligro a un niño o adolescente, quedan completamente descartados.

Senado prohíbe gritos, pellizcos o golpes para castigar a niños

La noticia se dio a conocer después de que se aprobara el proyecto, con 92 votos a favor y cero en contra. Lo que significa que se aplicará una reforma a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y al Código Civil Federal.

Ante esto, la presidenta de la Comisión de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia expresó que «más del 60 por ciento de niñas, niños y adolescentes de entre 1 y 14 años son sujetos a agresión psicológica y castigo corporal en sus hogares. De acuerdo a la Fundación Guardianes en su más reciente encuesta realizada apenas este mes de agosto, el 40 por ciento de niñas, niños y adolescentes sufrió violencia psicológica y física durante la cuarentena. Miles de hogares se convirtieron en miles de infiernos y amenazas para niñas, niños y adolescentes».

Por otro lado: Método para disciplinar sin golpes

Por su parte, con la noticia de que el Senado prohíbe gritos, pellizcos o golpes para castigar a niños,  la Propuesta Legislativa relativa a la Prohibición del Castigo Corporal y Humillante y la Promoción de la Crianza con Ternura Save the Children, recalca los efectos nocivos que tienen este tipo de maltratos:

Dimensión física

Daños físicos directos e indirectos como dolores de cabeza y estómago, principios de colitis, incontinencia urinaria, somatización, pesadillas y problemas de sueño.

Dimensión cognitiva

Problemas de atención y retención, alteraciones de la memoria, afectación en sus posibilidades de desempeño escolar.

También: Guía para disciplinar a un niño sin golpes

Dimensión emocional

Hiperactividad, miedo, hostilidad, agresividad, ansiedad, angustia, retraimiento, trastornos depresivos y síntomas de estrés post-traumátuco.

Dimensión conductual

Aumento de la aceptación del uso de la violencia en las relaciones con sus pares, baja autoestima, agresividad, ausentismo, falta de interés, incapacidad para relacionarse, propensión a decir mentiras y hacer trampa, alcoholismo y consumo de drogas.

Aunque desde hoy, la reforma donde se condena toda violencia hacia los menores y se impulsa una educación enfocada en la cultura de la paz desde los hogares mexicanos, ya entró en  vigor, aún no se establecen las consecuencias para los padres de familia que violen esta ley.