¿Qué es la inteligencia lógico-matemática?

Lourdes Botello · 8 enero, 2019

Desarrolla el razonamiento inductivo y deductivo en tus hijos si tienen inteligencia lógico-matemática predominante.

La inteligencia lógico-matemática se relaciona con el pensamiento científico, y permite calcular, cuantificar, considerar distintas opciones, hacer hipótesis, realizar operaciones matemáticas complejas, etcétera.

Se define como la capacidad de razonamiento para resolver problemas vinculados con los números y las relaciones que se pueden establecer entre ellos.

Lógica y matemática van de la mano porque a través de ellas es posible seguir reglas naturales de sentido común o pensamiento, ejemplo, uno más uno es igual a dos; es así cómo se reconocen y predicen las conexiones causales entre las cosas que pasan.

La rapidez para solucionar este tipo de problemas es el indicador que determina cuánta inteligencia lógico-matemática se tiene.  Los test de cociente intelectual (IQ) se fundamentan en este tipo de inteligencia, y en menor medida en otras.

Según Gardner, hay intelectuales que realizan grandes hazañas de cálculo a pesar de tener deficiencias en otras áreas.

Las personas con inteligencia lógico matemática tienen éxito en las investigaciones científicas, en identificar las relaciones entre diferentes elementos, comprender ideas abstractas y complejas.

Entre las habilidades sobresalientes de un ser humano con esta inteligencia se encuentran el manejo hábil de los números; capacidad para resolver desafíos mentales; realización de experimentos; facilidad para el pensamiento abstracto; y una amplia variedad de procesos y conductas metacognitivas, es decir, son capaces de dirigir, mejorar y supervisar su propio desempeño.

 

¿Cómo puedes estimular en tus hijos la inteligencia matemática?

 

Desde jugar juegos de mesa como dominó, Monopoly, ajedrez, rompecabezas y puzzles complejos. Hasta resolver acertijos, pasatiempos, ejercicios lógicos, y operaciones aritméticas.

Los ejercicios de lógica-matemática se clasifican en serie, la clasificación y la correspondencia.

En la seriación se muestran series de números, y los niños deben intentar descubrir qué operación matemática genera el salto de un número a otro dentro de la serie mostrada. Por ejemplo, podemos mostrar al niño 2 manzanas, 4 manzanas, 6 y 8. Aplicando la lógica matemática, el niño deberá comprender que cada vez que se añaden dos manzanas a uno de los conjuntos de frutas, se genera un siguiente conjunto mayor que cuenta con dos frutas más que el anterior.

Con la correspondencia el niño es capaz de identificar diferentes conjuntos de objetos y de generar conjuntos nuevos a través de la combinación de los anteriores. Por ejemplo, combinar un conjunto de 8 manzanas con 5 fresas. El niño observará que se habrá generado un nuevo conjunto compuesto con 13 frutas, correspondientes a las del primer conjunto y a las del segundo.

Por último, los ejercicios de clasificación ayudan a los niños a identificar características comunes, y desarrollará la capacidad de clasificar, distribuir y ordenar.

Un ejemplo es enseñar a un niño una serie de objetos compuesta por un lápiz, un zapato negro, otro lápiz, dos libros y un zapato blanco. Después continuamos la serie con un lápiz, un zapato negro y otro lápiz. Así podemos hacer pensar al pequeño mediante la observación y la correspondencia, qué objeto seguiría, por lógica, en la serie.

Para niños más pequeños hay juguetes que se desmontan con el objetivo de volverlos a montar, o colocar sus piezas en los sitios correctos.

Se sugiere que para enseñar las operaciones matemáticas básicas no se haga uso de calculadora, esto ayudará a desarrollar estrategias de cálculo más rápidas.

También ayuda visitar museos de ciencia, planetarios, o cualquier otro espacio relacionado con la ciencia. Entre las reflexiones que puedes compartir con tus hijos son, por qué el cielo es azul; qué es un láser, o qué es el ADN.

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