¿Qué es la inteligencia musical?

Lourdes Botello · 8 enero, 2019

Si tu hijo tiene inteligencia musical tendrá la capacidad de reconocer y componer tonos y ritmos musicales.

El investigador Howard Gardner menciona la historia de del violinista Yehudi Menuhin, para ejemplificar la inteligencia musical.

Menuhin fue llevado de contrabando a los conciertos de la Orquesta de San Francisco por sus padres. El sonido del violín de Louis Persinger cautivó tanto al joven que insistió en un violín para su cumpleaños y a Louis Persinger como su maestro. Consiguió ambos. Cuando tenía diez años, Menuhin ya era un artista internacional.

La inteligencia musical del violinista se manifestó incluso antes de que tocara un violín o recibiera algún entrenamiento musical. Su poderosa reacción a ese sonido en particular y su rápido progreso en el instrumento sugieren que estaba preparado biológicamente de alguna manera para ese esfuerzo.

Otros casos especiales, como los niños autistas que pueden tocar un instrumento musical a la perfección pero que de otra manera no pueden comunicarse, subrayan la independencia de la inteligencia musical.

Aunque la habilidad musical no está claramente identificada en una área específica del cerebro ni es considerada una habilidad intelectual, varias culturas apoyan la idea de que la música es una facultad universal.

Estudios sobre el desarrollo infantil sugieren que existe una capacidad computacional “en bruto” en la primera infancia.

 

¿Cómo desarrollar la inteligencia musical?

 

Los niños están en constante contacto con esta capacidad aún sin notarlo. Desde pequeños es natural que los papás los arrullen con sonidos o canciones. Cuando comienzan a hablar se les enseñan canciones, en los programas de televisión o radio también las aprenden y escuchan nuevos sonidos.

Esta inteligencia puede desarrollarse de manera constante si al niño se le regala un instrumento. Éste despertará su curiosidad y lo llevará a conocer más sobre ritmos, melodías, timbres y tonos.

Para los más pequeños, el juego de las diferencias puede ser un buen comienzo. Se trata de identificar sonidos con imágenes, por ejemplo, la foto de un río y su sonido, las olas del mar, un automóvil, o aves.

Otro juego con el que tu pequeño se entretendrá es poner canciones y cambiarlas cada cierto tiempo, la única regla del juego es cambiar de pareja en cada cambio de canción.

Finalmente, una actividad para relacionar las emociones y la música, es reproducir diversos ritmos e identificar la sensación que produce, alegría, sueño, etcétera.

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