¿Qué es la inteligencia verbal-lingüística?

Lourdes Botello · 8 enero, 2019

Descubre cómo potenciar el uso del lenguaje para lograr una comunicación efectiva si tu hijo tiene inteligencia verbal-lingüística predominante.

Una de las características que distingue al ser humano de otros seres vivos es su facultad para expresarse mediante el lenguaje verbal. Se define a la inteligencia lingüística como la capacidad para manejar y estructurar los significados y las funciones de las palabras y el lenguaje. Las habilidades que la caracterizan son describir, narrar relatar, resumir, debatir, leer, escribir, adquirir otros idiomas, entre otras.

Esta capacidad nos permite comunicarnos e interactuar con nuestro alrededor, y es determinante para el desarrollo humano en sociedad; ya que nos permite acercarnos unos a otros para desarrollar proyectos, compartir ideas, resolver problemas, y mantener relaciones saludables.

La inteligencia verbal-lingüística es parte de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, propuesta por el psicólogo, Howard Gardner; la cual se ha comprobado mediante pruebas empíricas.

Por ejemplo, el área de Broca, una zona específica del cerebro, está involucrada con la producción del lenguaje, por lo cual es responsable de la creación de oraciones gramaticales.

Una persona con daño en esta área puede entender las palabras y las oraciones, pero puede tener dificultades para poner las palabras juntas, y en consecuencia, tener dificultad con otros procesos de pensamiento.

Gardner expone que el don del lenguaje es universal y su rápido desarrollo se refleja en la mayoría de los niños, ya que incluso en poblaciones sordas donde no se enseña explícitamente un lenguaje de señas manual, los niños inventan su propio lenguaje manual y lo utilizan de forma secreta. Por lo tanto, es evidente cómo una inteligencia puede operar independientemente de una modalidad de entrada específica o un canal de salida.

 

¿Cómo puedes estimular en tus hijos la inteligencia lingüística?

 

Para los niños más pequeños, se sugiere trabajar con juegos de rompecabezas, así se práctica la lectoescritura de diversas maneras. Empezando con el reconocimiento de letras, siguiendo con la lectura, y finalizando con la construcción de palabras.

Para los niños mayores, el juego del ahorcado es un excelente ejercicio para trabajar la ortografía, las palabras adecuadas para jugar dependerán del vocabulario que se trabaje en la escuela o de los gustos de cada niño.

Este juego ayuda a practicar las palabras difíciles sin faltas de ortografía en un dictado, por ejemplo. Lo ideal es jugar uno contra otro. El jugador 1 debe pensar una palabra y dibujar en un papel las líneas de acuerdo al número de letras que tenga, también debe escribir la primera y última letra de la palabra.

Ahora el jugador 2 debe decir una letra que considere que corresponde. El jugador 1 anota la letra en la hoja para llevar un conteo de letras propuestas y si la letra mencionada forma parte de la palabra debe escribirla en la línea correspondiente.

Si no corresponde, el dibujo del ahorcado comenzará a completarse. También se sugiere que cada letra tenga un color distinto, así podrá reforzarse el aprendizaje utilizando la vía visual.

Otras alternativas de son facilitar libros de diversos temas para niños y animarlos a formular preguntas. Pídeles que relaten lo que ven a su alrededor, lo que hicieron durante el día. Que construyan historias donde relacionen las partes de su cuerpo, números, lugares, o personajes de sus películas o caricaturas favoritas.