¿Qué es la pedagogía Waldorf?

Lourdes Botello · 9 enero, 2019

Te explicamos a detalle cuáles son las características de la pedagogía Waldorf para saber si es el método educativo que le conviene más a tu hijo.

La pedagogía Waldorf es un sistema educativo que divide a la infancia en tres etapas de desarrollo y a cada una se les brindan estrategias de aprendizaje apropiadas para cada etapa. Es decir, las ideas educativas de la pedagogía de Waldorf se basan en la enseñanza y aprendizaje diferenciadas por fases genéticas.

 

¿De dónde viene la pedagogía Waldorf?

 

La propuso el fiósofo alemán Rudolf Steiner en 1919, busca mejorar la sociedad, desde la concepción del hombre como ser físico, emocional y espiritual, aunada a la visión del niño como un hombre desde el comienzo de su desarrollo.

Tiene raíz en la antroposofía, ciencia creada por el mismo Steiner, que promueve la conciencia y comprensión de la naturaleza, y la importancia de conocerse a uno mismo. Está basada en el yo, reconoce la capacidad de poder crear un núcleo autoconsciente y auto observador en el individuo.

 

¿En qué consiste?

 

  • Dicha pedagogía busca el desarrollo de cada niño en un ambiente libre, donde se fomenta la cooperación, sin exámenes y con un fuerte apoyo en el arte y los trabajos manuales.

 

  • Es una metodología compuesta por tres pilares: el conocimiento profundo de las etapas evolutivas del ser humano, la importancia de la figura del maestro, y la implicación de la familia.

 

  • En Waldorf, el maestro es facilitador de un proceso de aprendizaje porque promueve un conocimiento profundo de las etapas evolutivas del niño, la formación en distintas disciplinas artísticas y plásticas, y la autoformación o el autoconocimiento.

 

  • El maestro crea la metodología y la didáctica adecuada para cada uno de sus alumnos y lo acompaña durante el proceso.

 

  • La familia es otro de los pilares, y deben estar muy involucrados y participar con la escuela, para favorecer el desarrollo educativo del pequeño.

 

  • La pedagogía Waldorf respeta el ritmo evolutivo de cada niño, su individualidad, sus capacidades y sus necesidades.

 

Educación por septenios

 

Entre sus objetivos más importantes plantea el trabajar y favorecer la voluntad, la imitación, la memoria, la creatividad, el juego, el interés por aprender y el dominio del lenguaje. Además del desarrollo moral y ético, promueve respeto por el rol del maestro, por los compañeros, el valor hacia el trabajo o esfuerzo, y la naturaleza como proveedora de alimentos.

Para Steiner, la vida de las personas se divide en ciclos de siete años. Y durante cada septenio se producen transformaciones a nivel físico, anímico y espiritual.

Específicamente en los niños, el primer septenio presenta la configuración del cuerpo físico; en el segundo septenio se va desplegando el cuerpo etérico, y en el tercero el cuerpo astral. Steiner detalló las características que tenía que tener esta escuela para dar respuesta a las necesidades del niño en su proceso de construcción del YO durante estas etapas. Idealmente, el mismo maestro está con la generación durante cada ciclo de siete años.

  1. Ya que en el primer septenio hay un despliegue fisiológico del alma, el pensar, sentir y querer están muy relacionados a los sentidos, por lo que en esta etapa el niño es fundamentalmente un ser sensorial.
  2. En el segundo septenio muestra un desarrollo psicológico en el que el pensar, sentir y querer evolucionan dentro de la personalidad.
  3. Y el tercer septenio comprende el despliegue social del alma humana. El hombre habrá de encontrar su relación con el mundo, y actuar desde su interior hacia el exterior.

 

Otras características importantes del método Waldorf 

 

Las escuelas Waldorf practican un enfoque evolutivo en la enseñanza, partiendo de la cuidadosa observación del ser humano en crecimiento y evolución, se enfoca en “cómo” enseñar y “qué” enseñar. Además, se procura que todas las escuelas cuenten o estén cerca de un área natural y dispongan de un huerto.

Como es de vital importancia el entorno que rodea al niño, se cuida todo dentro y fuera del aula; los materiales, la distribución de los ritmos de trabajo, los colores que influyen en el estado de ánimo, las canciones, los cuentos en un ambiente cálido, relajado, con un maestro muy presente en el proceso de aprendizaje y que dedica tiempo personalizado a cada uno de sus alumnos. Lo anterior permite crear un ambiente en el que los niños se sienten seguros, confiados, y motivados hacia el aprendizaje.

El respeto al ritmo de aprendizaje de cada niño es tan alto que los cursos se organizan por edad y no por nivel de logro académico.

Entre los datos llamativos de este modelo es que en estas escuelas no hay niños que repitan curso, y no existen los exámenes, a su vez se realiza una evaluación formativa. La lecto-escritura se introduce hasta los 6 o 7 años, un aspecto muy criticado. Sin embargo, potencia otros talentos para que los niños adquieran seguridad y confianza en sí mismos.

Es un movimiento educativo que tiene alta relevancia a nivel mundial. ¿Te gustaría que tus hijos se desarrollen a través de este método?