¿Cómo influye tener una figura paterna en la salud mental de los niños?

Guadalupe Camacho · 19 noviembre, 2020

La presencia o ausencia de la figura paterna genera cambios emocionales en los menores de edad. Te decimos cómo fortalecer a tu peque aún sin un padre presente.

La figura del padre es fundamental para la salud emocional de los hijos, pues una paternidad con una crianza positiva y amorosa “hace más seguros a los menores de edad dentro de casa, pero también fuera de ella, incluso los pequeños mejoran su control de emociones al tiempo que les permite socializar más allá de las enseñanzas de mamá”, explica la doctora Rosa María Ramírez de Garay, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Por su parte, la psicóloga Marcela Ramírez González, precisa que “un padre presente es capaz de confirmar la existencia del niño a través del amor, del cariño y la protección, ayuda a equilibrar la figura materna, pues le proporciona, al hijo o hija, el desapego necesario para lograr su independencia y desarrollar sus habilidades en su relación de ‘yo con el mundo externo’”.

Los beneficios también son para papá

“La paternidad se ha ido transformando a lo largo de los años, en el pasado se consideraba que la paternidad era generar exclusivamente los recursos materiales para su familia, el ser proveedores económicos y nada más; se creía que el padre cumplía con su paternidad si tenía a su familia bien económicamente”, precisa Ramírez de Garay.

Sin embargo, el concepto de paternidad ha cambiado, especialmente en los hombres más jóvenes, y ahora está relacionado con invertir más tiempo con los hijos, participar en su crianza, su cuidado y su educación”, indica la académica de la UNAM.

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Estos cambios, destaca la entrevistada, no solo beneficia a los hijos, sino también a los adultos. “Los hombres pueden relacionarse mejor con su familia y con la sociedad, se sienten valorados por ser ellos mismos y no por los recursos que generan”, dice Ramírez de Garay.

Enseguida algunas recomendaciones para que puedas ejercer tu paternidad, recuerda que eres tan hábil como mamá para apoyar el desarrollo de tus hijos:

  1. Experimenta tu paternidad en todas las facetas de tu hijo, no solo cuando sea tiempo de jugar.
  2. Explora la paternidad de una forma creativa y divertida.
  3. Diviértete todo lo que puedas con tus hijos.
  4. Involúcrate en el cuidado cotidiano de tus hijos: escoge su ropa, sus juguetes, báñalos, cámbiales el pañal y prepárales sus alimentos.
  5. Elige una rutina entre ustedes dos (o con cada uno de tus hijos), crea un tiempo exclusivo para compartir con tu hijo, crea tu momento especial.
  6. Entabla lazos de comunicación con tus hijos desde el primer momento, explícales que pueden confiar en ti y que estás para protegerles.
  7. Se un papá capaz de contener a tu hijo, conviértete en una verdadera guía para é
  8. No todo es consentir, así que desarrolla tu capacidad de poner límites amorosos en el momento necesario.
  9. Se feliz en pareja, no hay mejor ejemplo que la plenitud de ambos padres en la vida de los hijos.
  10. Conforma tu tribu, comparte con otros papas el disfrute de serlo en espacios exclusivos para ustedes.

¿Qué ocurre si no “hay” papá?

La ausencia física o emocional del padre puede ser remediada si se tiene un equilibrio entre los tres componentes básicos de la crianza:

1- El cuidado y el amor

2 – La autoridad y los límites

3- El juego y el entretenimiento

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Al respecto, Manuel Galván, especialidad en comunicación social, de Yecolti Intervención, explica que la sociedad ha dejado, por lo general, a la madre el cuidado y el amor; al padre la autoridad y los límites, y a los dos el juego. O bien, el juego y el entretenimiento al papá y todo lo demás a la madre.

Sin embargo, “si el padre no está presente (aunque viva en la misma casa) o  abandonó a su familia, falleció o se divorció de la madre, la mujer puede realizar los tres componentes básicos de la crianza, pero la clave está en tener bien delimitadas cada una de ellas. También es posible, que otra persona ejecute alguna de ellas”, explica Galván.

Por ejemplo, “un padrastro, tío, abuelo o cuñado puede ser quien brinde autoridad y ponga los límites al niño; o bien, participe en el juego y el entretenimiento. Y que la madre ejerza el amor  y el cuidado”.

Lamentablemente, “cuando ambos padres trabajan o la mamá (soltera, divorciada o viuda) está muy ocupada, no puede haber un equilibrio y, en consecuencia, dejan a la televisión o a los videojuegos como el responsable del juego y entretenimiento». Por ello, el cuidado y el amor son escasos así como los límites y la autoridad. “Y es cuando surge un desequilibrio en los niños, en las familias y en la sociedad”, lamenta Manuel Galván y explica que, por ejemplo, “es muy común “que cuando los padres se divorcien, y al papá le ‘toca’ un fin de semana, el señor sea solo la persona que juega y entretiene a los niños, pero no les pone límites, ni los educa, ni los cría y cuando regresan a casa de su mamá (donde sí hay límites, autoridad, cuidado y amor) los niños estén en descontrol”.

Papá eres fundamental

“Los tiempos han cambiado, y al igual que las mujeres exigen su lugar con equidad en la sociedad, también empieza a escucharse la voz de hombres que quieren, desde una mirada más auténtica y sensible, reincorporarse a su familia y su la sociedad sin tabúes y sin prejuicios”, refiere la psicóloga Ramírez González.

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