Enseñar a tu hijo a entender sobre los límites, a que atienda las órdenes que tú le dices, a que aprenda sobre las normas sociales, es una tarea que cada padre y madre enfrenta de diferente manera.

Sin embargo, hay algo que todos los padres tienen en común: “quiero que se porte bien”, ese es el objetivo principal por la que muchos de los niños que atiendo en mi práctica clínica llegan a consulta.

Pero para los niños, especialmente los menores de 5 años, les cuesta mucho trabajo entender el concepto de “portarse bien”.

Los pequeños realmente desean ser “buenos”, ser niños queridos y aceptados, pero cuando los padres les exigen un comportamiento adecuado para ellos, ellos se quedan confundidos y desconcertados.

Te quiero explicar porque pasa esto: 

1.El desarrollo de los niños no es lineal,  por eso diferentes eventos afectan su conducta: la separación de los padres, los cambios bruscos de su rutina, la relación familiar y mucho más.

2. Los procesos de pensamiento van de la mano con su desarrollo, ósea un pequeño de 2 años entiende las cosas de forma literal y es solo cuando alcanza de los 3 a los 5 años logra comprender el lenguaje de metafórico: “imagina que esto es comida” y le muestras plastilina.

3. La mentalización, que es la capacidad de entender que las ideas y pensamientos, no son generales a los demás. Por ejemplo, si un niño piensa que si come un pastel en presencia de sus padres y les dice que no lo hizo, él no piensa que esta mintiendo.

Los niños aprenden de lo que ven en casa, no tanto con las palabras. Por eso muchos padres solo imponen reglas, que adopten las conductas deseables para ellos, pero sin entender la individualidad y necesidades de sus pequeños.

“¿Entonces debo dejar que se porte como quiere?”, no claro que no. Enseñar a tu hijo a adoptar conceptos que le permitan sociabilizar es muy importante.

Te invito a que tomar en cuenta lo siguiente: 

♦ ¿Qué es lo qué tu hijo le gusta o le disgusta?, ¿qué es lo que lo altera?, ¿es tímido?, ¿es energético?, ¿le gusta el contacto físico?. No lo presiones a hablar, a besar o tener contacto con personas o en situaciones, donde se siente incómodo e inseguro.

♦ Valida y respeta sus sentimientos. Si se muestra reacio a estar en una reunión familiar o a que la abuela le de su abrazo de oso, puedes decirle: “entiendo que es díficil o que no deseas esto, claro que puedes decir que no, nadie te tiene que presionar a hacer lo que no quieres”.

♦ Alienta a que se exprese mediante sus juegos. Invitarlo a jugar para que se calme y se relaje, lo ayuda a elaborar las situaciones que le pueden ser complicadas.

♦ Hazle cumplir los límites sin enojarte. No te impongas con gritos, “puedes enojarte, pero por ahora vamos a estar aquí, elige si te calmas respirando profundamente o te obligaré a hacerlo”. No pierdas la calma y si es así, aléjate en ese momento.

♦ Enseña con el ejemplo, con tu conducta le dices a tu hijo como deseas que se comporte. Se coherente y congruente. “No quiero que mientas”, pero le pides que le diga mentiras a su padre, para que obtenga lo que quiere. Eso les resulta muy confuso.

Recuerda que tu hijo necesita que lo ames, que lo aceptes, que lo respetes y sobre todo que seas empático a sus necesidades. Solo así, aprenderá a quererse a sí mismo y a poder tener relaciones sociales con respeto y confianza.

¿Qué te parecen estos consejos? ¡Me encantaría leerte!
Te envío un abrazo cariñoso, Carmiña
La Gurú de los nenes y sus mamis
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