Acaba de nacer tu bebé, no has dormido nada, estás cansada y sin comer y, por si fuera poco, ¡tienes incontinencia! Pues tranquila, porque aunque creas que todo esto solo te pasa a ti, no eres la única.

De hecho, Roger Goldberg, director de investigación de uroginecología en University of Chicago, afirma que la incontinencia urinaria es increíblemente frecuente entre las nuevas mamás: “Incluso un embarazo y parto aparentemente sin incidentes pueden cambiar el control urinario en hasta el 50 por ciento de las mujeres”.

La mayoría de los casos se resuelven en el primer año después del parto. Pero, de acuerdo a estudios, es común que el problema retorne cinco años después del parto, entre un tercio y la mitad de las mujeres.

Tipos de incontinencia

 

La incontinencia se puede presentar en dos variantes: por estrés y por un problema físico. Si tiene fugas cuando se ríe a la fuerza, estornuda, tose, corre, salta o levanta pesas, tiene incontinencia de esfuerzo, es decir, un problema mayormente relacionado con el físico.

 

Causas de la incontinencia

 

Los ligamentos y músculos que soportan la vejiga y la uretra se estiran. Además, hay un cambio en algunas de las enzimas y hormonas que hacen que los ligamentos sean más elásticos de lo que deberían.

Debido a que los músculos y los ligamentos se debilitan, la orina puede salir, especialmente cuando una mujer tose, se ríe, hace ejercicio, estornuda o levanta algo.

La vejiga es como un globo, con un botón rechoncho en el extremo llamado uretra. Normalmente, la vejiga se relaja para acomodar la orina a medida que se llena. Cuanto más lleno se vuelve, más se contrae el músculo del esfínter alrededor de la uretra para mantener la orina contenida.

¿Qué hacer?

 

Aunque podría ser tentador programar una cesárea para reducir las probabilidades de padecer incontinencia urinaria, los expertos no lo aconsejan. Por un lado, la susceptibilidad es hasta cierto punto un factor genético, y un número sustancial de mujeres que eligen las cesáreas terminan escapando de todos modos.

Aquí algunas opciones para tratar este problema:

-Ejercicios de Kegel: Aunque son muy útiles para mejorar las experiencias sexuales en pareja, también lo son para la elasticidad vaginal, de la vejiga y la uretra.

-Terapia de estimulación eléctrica: se usa una corriente eléctrica suave para hacer que los músculos del piso pélvico se contraigan como los ejercicios de Kegel.

-Inyecciones de colágeno: pueden aumentar y fortalecer el tejido alrededor de la uretra.

-Utiliza tu protector: La vergüenza y miedo a tener accidentes puede deberse a que no has encontrado el producto ideal para ti. Esto puede deberse a que utilizas una talla incorrecta o el flujo es mayor al que te gustaría. Descubre cuál es tu protección ideal y sal con seguridad.

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