Déjalo solo hoy, hazlo feliz mañana

Nancy Steinberg · 25 agosto, 2015

Ayúdalo a convertirse en una persona responsable.

A lo largo de su desarrollo, tu hijo enfrenta una serie de desafíos físicos, mentales y emocionales. Hay marcadores que te permiten saber que está progresando: desde el punto de vista físico primero aprende a gatear y después a caminar; desde el aspecto emocional, la autonomía es uno de estos indicadores.

El psicólogo estadounidense Erik Erikson dice en su Teoría Psicosocial del Desarrollo Emocional, que una persona atraviesa por una serie de etapas a lo largo de su vida; en cada una enfrenta un reto y la forma en que lo resuelve va a caracterizar la manera en que se comportará en el futuro.

La segunda de éstas es conocida como Autonomía contra Vergüenza y Duda y ocurre de los 18 meses a los 3 años. En ella el niño se empieza a dar cuenta de que es una persona autónoma, con sus propios deseos y capacidades, quiere hacer las cosas por sí mismo, sin ayuda y sin limitaciones de otras personas. Su palabra favorita es “no” porque la utiliza como una declaración de independencia: “yo puedo solo.” Además este deseo se refuerza por su desarrollo físico y mental.

Durante este proceso sus papás deben mantener el equilibrio entre dos situaciones opuestas: por un lado, permitir que explore y se vuelva independiente; por el otro establecer reglas y limitar las posibilidades de que se haga daño.

¿Y eso qué significa?

Desarrollar este sentido de autonomía no quiere decir que tu hijo haga todo lo que quiere y sea él quien mande en casa: significa poder explorar libremente dentro de los límites de seguridad establecidos por ti y, poco a poco, empezar a hacer las cosas por sí mismo. Para lograrlo: 

  • No hagas nada de lo que puede hacer por sí mismo. Reconoce sus capacidades y deja que las ponga en práctica
  • Sé paciente y respeta sus tiempos. Es mucho más rápido ayudarlo a vestirse, abotonar su camisa y amarrarle los zapatos, pero eso no fomentará su independencia
  • No acudas corriendo al rescate cuando algo se le dificulta. Si frente a un problema pide tu ayuda, no le des soluciones; ayúdalo a pensar y encontrar sus propias respuestas
  • Comienza a darle pequeñas responsabilidades en casa como ayudar a hacer su cama
  • Déjalo tomar decisiones. Hazle preguntas como “¿Qué pantalón quieres ponerte hoy, el rojo o el negro?”
  • Permite que hable por sí mismo, que él conteste o exprese sus opiniones es una señal de respeto; recuerda que sólo podemos pedirlo cuando somos capaces de darlo
  • Deja que coma solo y decida cuándo está satisfecho
  • Cuida que tu casa sea a prueba de niños, así podrás sentirte tranquila y darle la oportunidad de explorar su entorno en un ambiente de libertad y seguridad
  • No mates sus esperanzas. Si está decidido a intentar algo que no crees que puede hacer (siempre y cuando no sea algo peligroso), dale la oportunidad de probar y apóyalo en lo que puedas cuando te lo pida. Si no lo logra, aprenderá de su propia experiencia y sabrá que confías en él y estás ahí para apoyarlo

Procura no actuar de manera insegura, sobre protectora y excesivamente estresada para no limitar las oportunidades de hacer las cosas por su cuenta. Si criticas duramente sus intentos puedes crearle dudas sobre sus propias capacidades y miedo al enfrentar nuevos retos. Cuando tu hijo logra hacer las cosas por sí mismo se siente orgulloso, feliz; su confianza aumenta y esto le ayuda a desarrollar la capacidad de enfrentar situaciones difíciles con seguridad y optimismo, especialmente cuando tú no estás cerca.

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