“He probado de todo y no logro hacer que obedezca”

Nancy Steinberg · 11 agosto, 2015

A veces la única forma en que consigue atención es con un berrinche.

Recibí un verdadero alud de correos de mamás (y algunos papás) que están atravesando por la misma situación y que están dispuestos a probar estas ideas; por el momento tendremos que esperar a ver los resultados que ellos obtienen. A todos ellos les pedí que me compartan sus experiencias una vez que hayan aplicado estas estrategias con sus hijos.

Veamos ahora otro de los puntos del mensaje de Giovanna. Ella menciona:

El problema es que no me obedece… cuando ya llego de trabajar tengo que enseñarle las tareas y ahí es un berrinche – se pone testaruda, no hace nada, comienza a llorar y a decirme que yo no la  quiero porque la castigo y no le hablo de buena manera, pero yo por más que le hablo con cariño ella no entiende, cosa que a mí se me agota la paciencia y le castigo. A mí no me gusta castigarla, me da pena y me duele mucho lo que le hago, pero no me queda de otra. 

Si para ustedes tener una buena relación con sus hijos es más importante que conseguir que ellos hagan la tarea, les será más fácil aplicar las ideas que manejamos en este espacio. Yo no creo que haya nadie a quien verdaderamente le guste castigar a sus hijos, pero lo que menciona Giovanna es lo que seguramente le sucede a muchos de ustedes: no me queda de otra.

¿Saben? Sí les queda de otra, pero para lograr resultados diferentes, tienen que hacer cosas diferentes. Como mencionaba Albert Einstein en una de sus frases más conocidas, “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”

Yo sé que todos ustedes sienten que han probado “de todo,” pero lo que tal vez no hayan probado es cambiar sus objetivos. Lo que han comprobado una y otra vez es que no pueden lograr que el niño los obedezca y mientras ese sea su objetivo, probablemente seguirán obteniendo los mismos resultados.

 

Intenten cambiar sus objetivos

 

Doblegar la voluntad de un niño aún a costa de romper su espíritu no es el objetivo de la educación. Cuando llegas a casa cansada de trabajar y tienes que lograr que haga la tarea, lo más probable es que él también se encuentre cansado y prefiera pasar un rato agradable contigo.

  • ¿Qué sucedería si, al llegar a casa, Giovanna le propone a la niña que jueguen un rato, que salgan a dar una vuelta a la manzana, platiquen y, una vez que hayan regresado, contentas de esta convivencia la niña se sienta a hacer la tarea y la mamá solamente la supervisa?
  • O ¿qué sucedería si con anticipación y en un buen momento, mamá e hija se ponen de acuerdo en que la niña haga la tarea temprano y cuando mamá llegue salen a dar la vuelta, juegan un rato o platican?

Entonces la niña tiene una motivación placentera para hacer sus deberes, que no sea únicamente evitar el castigo o pasar un mal rato con la mamá.

¿No sería ésta una mejor forma de respetar a tus hijos y de respetarse ustedes mismos?

Por favor, dense cuenta que muchas veces la única forma en que un niño consigue su atención es a través de un berrinche. No se la den cuando esté haciéndolo pero denle toda cuando esté haciendo lo que acordaron, o cuando su conducta sea aceptable o cuando vaya en la dirección correcta.

Espero que estas ideas les sean de utilidad. Recuerden:

Llena su vida de tanto y tanto amor que no quede espacio ni para un solo castigo.

¡Hasta la próxima!

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