Embarazo psicológico: cuando el cuerpo “grita” por afecto

Guadalupe Camacho · 28 marzo, 2019

El embarazo psicológico o embarazo fantasma puede presentarse por muchas razones y lo más importante es que quien lo padece reciba apoyo.

El embarazo psicológico, también llamado embarazo fantasma o embarazo falso se presenta por situaciones afectivas que no han sido resueltas adecuadamente, entre ellas están las pérdidas gestacionales, fallecimientos de los hijos menores de edad o presión de la pareja o la sociedad por ser madre, así como por evitar el divorcio, entre decenas de causas, explica Bertha Vázquez Bautista, especialista en psicodrama y psicoterapia corporal, certificada en psicoterapia racional emotivo conductual por el Instituto Albert Ellis.

¿Qué es un embarazo psicológico?

Por su parte, la psicoterapeuta Angélica Sánchez Hernández, refiere que cada caso es particular y muy complejo porque son diversas las variantes que generan un embarazo fantasma. Incluso, “este trastorno se presenta en cinco mujeres de cada diez mil y tiene una carga muy grande de vergüenza, puesto que no todas las mujeres desean exponerlo, pues las consideraría como insanas o locas mentalmente”, lamenta Sánchez Hernández.

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Todos los síntomas, nada de comprensión

La mayoría de las mujeres que presentan este tipo de embarazo no son comprendidas ni apoyadas por sus parejas o familias, porque no pueden creer que “inventen” esta condición. Sin embargo, “las mujeres que viven un embarazo psicológico sufren mucho, puesto que están manifestando un dolor emocional a través de su cuerpo”, puntualiza Angélica Sánchez, egresada de la Universidad Iberoamericana.

Así, las mujeres que viven un embarazo falso, presentan todos los síntomas de uno real. “Hay aumento de peso, pérdida de la menstruación, secreción mamaria, sensación de movimientos del feto, e incluso pueden sentir las contracciones”, precisa Vázquez Bautista, directora de Mariposa abre tus alas y vuela.

Estes disturbio psicológico está asociado con el afecto, “puesto que no hay una condición física que lo explique, no tiene una causa orgánica que lo justifique sino que está relacionado con pérdidas  que la mujer ha tenido y que no ha resuelto psíquicamente bien”, indica la entrevistada.

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Entre las causas más comunes que originan los embarazo psicológicos están:

  1. Pérdidas gestacionales naturales o provocadas.
  2. Deseo de ser madre, pero no de la pareja actual.
  3. Preocupación y deseo por complacer a la pareja actual que presiona a la mujer por ser madre.
  4. Evitar el divorcio de la pareja actual.
  5. Reducir o contener el abuso sexual.
  6. Miedo a quedar realmente embarazada.
  7. Esterilidad, pero con grandes deseos de ser madre.
  8. Atravesar por importantes momentos de estrés en el ámbito escolar, familiar, laboral y de “pronto” sin más estar embarazada.
  9. Proximidad a la menopausia y “de pronto” quedar embarazada.
  10. Deseos de ser madre como “realización” social de lo femenino.
  11. Extracción de la matriz, las trompas de Falopio o ambas por enfermedad, y desear que se sigue siendo “mujer”.
  12. Desear con todo el corazón “dar vida” como sentido de la existencia femenina.
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La terapia como tratamiento

La psicoterapeuta Sánchez Hernández refiere que lo primero que hay que hacer es llevar a la mujer al médico (ginecólogo o endrocrinólogo) para que la revisen a fin de saber si efectivamente no está embarazada. Después, “hay que darle tratamiento terapéutico a fin de sanar su dolor, aquello que está sufriendo en lo emocional, pero que manifiesta en lo corporal”.

El dolor femenino tiene muchos rostros y el embarazo psicológico es uno de ellos, puesto que manifiesta angustia, deseo, defensa, depresión, ansiedad o incluso miedo, depende de la historia de cada mujer, de su círculo social, de su capacidad de sanar y de muchas otras variantes, concluyen las expertas.