Tenemos miedo de salir y se llama “Síndrome de la Cabaña”

Karla Lara · 9 julio, 2020

Dentro de poco, muchos tendremos que volver a salir de nuestras casas para afrontar la llamada "nueva normalidad", ¿pero de verdad estamos preparados?

Seguimos en casa, al menos es la recomendación general si aún podemos permanecer en ella, sin embargo; tenemos ya un largo periodo de confinamiento, una cuarentena que ya rebasó los 100 días y que pinta para extenderse, sin embargo; de a poco, por necesidad o por elección, iremos retomando nuestras actividades fuera de casa. Ya no hablemos de si será normal o igual a lo que conocíamos, hablemos de lo que sentimos al salir de nuestro espacio seguro, nosotros los mayores y los más pequeños…

Tenemos miedo de salir y se llama “Síndrome de la Cabaña”

Es probable que ya tengamos cierta emoción, necesidad o curiosidad por salir, pero hay algo que es altamente probable que experimentemos al regresar, y es el miedo. En mayor o menor grado, podemos llegar a sentir ansiedad, nerviosismo, agotamiento al volver de “afuera”, agitación, insomnio… NO es asunto menor haber parado la vida como la conocíamos por tanto tiempo, y se ha demostrado ya, en países que han terminado la cuarentena, que su población tuvo y tiene secuelas emocionales y psicológicas derivadas del encierro y del distanciamiento social.

Una de ellas es este “temor” de volver, no solo por el riesgo real de enfermar, pero por estar de nuevo en contacto con otras personas y retomar actividades que antes nos eran del diario; esto se debe a un fenómeno psicológico identificado como “Síndrome de la Cabaña”, el término en inglés es “cabin fever” o “fiebre de la cabaña”.

Ojo: esta situación no causa síntomas físicos, no da fiebre, pero si nos hace experimentar sensaciones y emociones que podemos identificar como inquietud, dificultad para concentrarnos, dificultad para interactuar con otras personas a las que no hemos visto en mucho tiempo, miedo, tristeza, cansancio extremo o una idea de que salir de casa es una imposición en contra de nuestra voluntad que nos enoja o nos incomoda…

Esta situación se observa mas en personas adultas, pero algunos niños pueden llegar a sentir que fuera de casa se sienten inseguros y tienen miedo… Lo irónico es que muchas de las personas que al principio se resistían al confinamiento, son las que ahora pueden denotar mas esta condición de miedo por salir.

Según los expertos esto se debe porque para adoptar un hábito como propio se requieren de 21 días de práctica, hoy por hoy nos adaptamos (unos más, otros menos), a hacer las cosas en casa y desde casa por más de cien días, para algunas personas resultó un gran descubrimiento y una reinvención a nivel personal y profesional, y lo pueden extender en sus vidas como un modelo funcional y ahora tendrán cierta resistencia al regreso; pero para otras, resultó ser un gran reto, difícil de sobrellevar y su urgencia por volver al cotidiano hacen más fácil su adaptación.

Lo cierto es que las personas nos adaptamos a “todo”. Mi abuela decía: “los seres humanos nos acostumbramos a todo, menos a no comer”.

En este caso, se trata de un instinto arraigado en nuestro cerebro mas primal, es el instinto de supervivencia el que nos alerta al retomar actividades y relaciones que durante un tiempo considerable nos dijeron “son peligrosas para la vida” y ahora, de a poco, toca reeducar la mente y ser resilientes para readaptarnos de nueva cuenta. Algunas familias incluso están considerando no volver a la escuela presencial y seguir en línea o adoptar el “homeschooling”, entre otras razones para ello se encuentra el miedo.

Ahora, lo que SÍ puedes hacer para superar esto y ayudar a los tuyos a superarlo, es lo siguiente:

  1. Retomar actividades (de acuerdo con las recomendaciones sanitarias) de manera gradual: poquito a poco, para que vayas asimilando la nueva realidad y cambiando tus ritmos sin que ello altere tu sistema nervioso de manera desmedida.
  2. Seguir con todas las medidas sanitarias recomendadas: uso de cubrebocas en lugares públicos, lavado constante de manos, uso de gel anti bacterial, mantener distancia social, estornudo de etiqueta y usar el sentido común: esto implica administrar tus salidas y el contacto con otras personas en esenciales y no esenciales, tenemos que seguir cuidándonos entre todos en tanto que la pandemia sea oficialmente controlada y no hemos llegado ahí.

     

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  3. Respetar nuestras ideas y las de los demás: es normal tener miedo, pero también es humano querer superarlo. En casa tuvimos (al menos esa era la idea), seguridad, confort, cercanía familiar… cuando tengamos que volver a estar afuera habrá muchas cosas positivas esperando por nosotros, seamos conscientes de que la nueva realidad y normalidad es distinta para todos, y que la tolerancia y la empatía es algo que nos acerca y nos ayuda a salir adelante como comunidad. Sin juicios todo fluye mejor.
  4. Habla con tus hijos, explica a su nivel por edades lo que está en nuestro control y lo que no está en nuestro control, enséñales ejemplos positivos de otros lugares y personas de otros países que han retomado actividades. NO bajes la guardia en los cuidados familiares de salud, el adulto eres tú, pero si dales confianza y herramientas emocionales para que cuiden de ellos y de su salud integral.
  5. Mantén rutinas saludables que te den certeza sobre tu estado de salud y el de tu familia: nutrición sana y balanceada, buena suplementación nutricional (vitaminas, minerales), buena hidratación, actividad física, una buena higiene del sueño… mantener nuestro sistema inmune fortalecido es un escudo protector (no infalible), pero grande contra padecimientos que nos enferman.

El miedo está en tu cabeza: no quiero decir que no es válido sentir temor (yo tengo), pero hay que actuar y no dejarnos paralizar, que el miedo sea un termómetro para cuidarnos, para marcar límites, pero no para dejarnos inmóviles, antisociales, alejados del mundo. Podemos permitir que el miedo sea un acompañante para mantenernos seguros, pero que no se vuelva un verdugo.

Cada persona y cada familia será distinta al volver, cada uno de nosotros traeremos un camino recorrido de emociones, aprendizajes, experiencias de todo tipo, escuchar activamente es un gran avance, compartir las propias será otro, porque en la medida que vayamos “normalizando” los cambios y ajustes profundos de cada quien, nos iremos adaptando mejor, de a poco, si aprendemos a manejar nuestro tiempo a favor veremos otro cambio positivo, ya nos dimos cuenta de que la vida es hoy y es una, tenemos miedo, pero vamos a salir adelante.