¿Eres una persona muy reactiva o controlas tus sentimientos? Si quieres que tu hijo aprenda a no reaccionar de manera impulsiva ante los estímulos que les llegan, entonces guíalo con estas 10 ideas que le servirán para desarrollar su inteligencia emocional:

Los sentimientos comienzan físicamente

Primero hay que entender lo difícil que es identificar los sentimientos. No todo es felicidad, enojo o tristeza pero ellos no lo saben y su forma de demostrar cualquier sentimiento será físicamente: fruncirá el ceño, apretará los puños o llorará.

Ayúdalo a reconocer y ponerle nombre a sus emociones

Corresponde a los papás enseñarles a canalizar y mostrar sus sentimientos, para esto realiza preguntas abiertas como: ¿Cómo te sientes? ¿Qué pasó antes de que te sintieras así? ¿Qué quieres hacer?

Respeto a lo que siente

Hacerle saber que, se sienta como se sienta, es completamente normal e importante. Que comprenda lo humano que es sentir y papá y mamá también se sienten así y hacen tal o cual cosa para sentirse mejor.

Dale espacio

Ellos también merecen un respiro, recuerda que los sentimientos necesitan espacio para dispersarse y la naturaleza les puede ayudar a dejarlos fluir.

 

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Retrocede

A veces darle pausas de cinco minutos puede beneficiarle, ya sea para estar en silencio, un momento entre libros o simplemente para que haga algo que le haga sentir mejor.

Leer libros ilustrados en voz alta

Les permite expresarse a través de un lenguaje más rico, lo que les permite tener una mayor capacidad de sostener y comunicar sus sentimientos.

Movimiento

La manera en que los sentimientos fluyan puede ser a través del movimiento. Si son sentimientos felices bailen. Si sienten enojo o necesitan claridad, salgan a caminar. Para cualquier emoción pueden pintar, escribir o jugar, el chiste es jugar.

Enseñarle que el sentimiento es temporal

Si tu pequeño llega triste, enojado o incluso feliz, es importante hacerle saber que esto es temporal y que es importante aprender de ellos.

Aprender que cuidar de nosotros es cuidar de otros

Enseñarle a nuestros hijos a reconocer nuestras propias emociones es un previo a practicar la compasión y podrán identificarlos en otras personas.

La complejidad de sentir

Hacerle entender que los sentimientos son complejos es de suma importancia  pues formará niños que transmitirán sus emociones apropiadamente y eso les servirá en su vida adulta, lo que servirá para que cuide de otros, además de sí mismo.