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Los cursos perinatales

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Cuando hablamos del parto casi automáticamente vienen a nuestra mente las palabras cesárea, goteo, anestesia o monitoreo. El parto se ha convertido en una sucesión de intervenciones de rutina que hemos llegado a considerar como “normales” o hasta “imprescindibles” para tener un parto exitoso.

Si coincidimos en que el cuerpo de la mujer está genéticamente preparado para un parto natural, como lo ha probado la mujer a lo largo de la historia, y que es un acto saludable, natural, seguro, y no una “enfermedad” o un “padecimiento” del que debemos ser rescatadas, ¿por qué no reflexionar sobre el significado de este?

Parto humanizado

En muchos lugares la institucionalización y deshumanización del parto ha hecho que se pierda su connotación de experiencia íntima, personal, única, sexual, mágica y milagrosa. La mayoría de las veces el objetivo fundamental es terminar el parto lo más rápido posible, como si rápido fuese sinónimo de mejor.

Es común oír el deseo de muchas mujeres de evitar el dolor, pero sería conveniente primero hacer una distinción entre dolor y sufrimiento. Una mujer padece sufrimiento durante el parto cuando:

  • Se siente sola, desprotegida y humillada
  • Cuando no se le permite deambular durante su trabajo de parto en la posición que le acomode
  • Si le dan el ultimátum: “si en media hora no terminas de dilatar, tendremos que hacerte cesárea”
  • Al no permitir  expresar tus emociones
  • Cuando no tienes idea de lo que necesitas porque nunca nadie te preguntó

El dolor en cambio tiene que ver con sensaciones naturales y tolerables producidas por el proceso que el cuerpo instintivamente activa al momento de comenzar el trabajo de parto. Si una mujer sabe cuales son las sensaciones que va a experimentar durante su trabajo de parto, entonces, la idea de “dolor” deja lugar a una idea más confortable: la idea de “intensidad”.

Vivir un parto humanizado significa:

  • Estar conectada en todo momento con tu cuerpo, sensaciones y emociones
  • Estar presente y consciente durante cada minuto de que eres la protagonista de un evento único en tu vida y que dentro de ti hay un conocimiento e inteligencia instintiva para vivirlo con seguridad

¿Qué es la educación perinatal? Una de las vías para transitar este trabajo interno que lleva a la preparación para el parto deseado es el curso perinatal, el cual se recomienda tomar entre el cuarto y quinto mes de embarazo:

  • Podrás recuperar la conexión y la confianza en tu cuerpo a través de un trabajo corporal consciente para vivir el parto como una experiencia positiva de crecimiento, como mujer y como pareja
  • Se te proporcionará conocimiento acerca de las distintas etapas del trabajo de parto y aprenderás a reconocer las señales de alarma para buscar la asistencia necesaria
  • Aprenderás a distinguir cuándo es oportuno el uso de determinadas intervenciones médicas, ya que utilizadas en el momento adecuado, pueden salvar vidas, sin embargo, en la actualidad muchas intervenciones “de rutina” se practican indiscriminadamente para comodidad de algunos profesionales de la salud, subestimando la capacidad innata de la mujer e interrumpiendo el proceso natural del parto
  • En el campo emocional podrás explorar tus expectativas, ver cuáles son tus posibilidades reales y conocerte más profundamente a ti y a tu pareja

La deshumanización del parto en la actualidad ha llegado a niveles alarmantes. Vale la pena preguntarte: ¿de qué forma deseas traer a tus hijos al mundo?, ¿cómo deseas que sea esta experiencia?, ya que la manera de nacer determina muchos factores de la vida futura.

Por todo esto, es importante tu participación comprometida en un curso serio de preparación para el parto impartido por educadoras perinatales profesionales. Allí obtendrás la información y herramientas necesarias para poder tener el parto que necesitas y deseas.

¡En ti está la posibilidad de vivir un parto maravilloso si cuentas con la preparación adecuada!

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