Por generaciones hemos escuchado que los progenitores le dicen a sus hijos frases como: «aquí mando yo», «cuando ganes tu dinero, podrás opinar» «cuando tú te mantengas podrás elegir qué comer»; y así consecutivamente… Pero ¿sabían que esto también conocido como Adultocentrismo, es una forma de violencia hacia los derechos de los niños?

¿Cómo identificar el Adultocentrismo?

El tema de los derechos de la niñez y la adolescencia, es algo que escuchamos con mayor frecuencia; lamentablemente a muchos padres de familia, les parece algo absurdo y creen que porque ellos fueron criados así y «salieron bien», deben seguir criando a sus hijos de la misma forma. 

Esos padres que siguen los viejos patrones de crianza, que creen que la Ley Antichancla es absurda y que una buena nalgada a tiempo siempre es mejor, están provocando que sus hijos crezcan como personas inseguras, que creen que cualquiera pueda venir a tratarlos mal. Son niños que usan la lógica «si mi papá/mamá que me aman más que nadie, me trata así, cualquiera puede hacerlo».

¿Quieres saber si tu hijo es víctima del llamado Adultocentrismo? Contesta, le has dicho alguna de estas frases: “usted no me contradiga, aquí el adulto yo soy” o «este niño es mío y si quiero me lo como». Es decir cuando consideras que los adultos «son superiores a niñas, niños y adolescentes en los espacios en los que conviven e interactúan cotidianamente como la casa, la escuela y la comunidad», explica un documento de la Secretaría de Gobernación.

Formas de adultocentrismo:

*Olvidar que niñas, niños y adolescentes tienen los mismos derechos.
*Minimizas sus ideas y propuestas.
*Descalificas sus necesidades y sentimientos.
*No les escuchas, ni les permites expresarse.
*Normalizas las violencias o considerar que son parte de su educación.
*Consideras que sus derechos están condicionados a cumplir con una obligación.

Consecuencias

Llevar este tipo de crianza ocasionará que el niño, niña o adolescente genere relaciones asimétricas, además de reproducir y perpetuar el autoritarismo. Por eso, es importante que si no queremos esto para nuestros críos, identifiquemos esto «como parte de un sistema más amplio de dominación en nuestra sociedad que junto al androcentrismo (la consideración de que el hombre es el centro del universo), han obstaculizado el desarrollo y acceso igualitario de oportunidades y que afecta principalmente a niñas, niños, adolescentes y mujeres».

¡Claro! No estamos diciendo que tu experiencia como adulto, no tenga valor; sin embargo, ésta debe ser utilizada para guiar a los menores, protegerlos y  tomar acuerdos en común a través del diálogo y el respeto hacia su propia visión. Evitar el adultocentrismo criará niños emocionalmente fuertes y seguros de sí mismos, si quieres que tu hijo sea así, te explicamos por dónde empezar…

*Identificar que la participación de los niños es una oportunidad de diálogo, que abona en la resolución de conflictos de forma pacífica y evitar llegar a la violencia.

*Tomar en cuenta sus opiniones, sin verlas como una falta de respeto o una amenaza a la autoridad en la casa o la escuela.

*Involucrarles en las decisiones; escuchar y valorar sus aportes frente a un tema o problema, tanto en la casa como en la comunidad.

*Explorar nuevas soluciones para enfrentar los desafíos de la vida en familia, en las escuelas y la comunidad.

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Fuente: Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF Chile) Superando el adultocentrismo