Mi vida con hijos que se llevan 10 años

Graceland · 23 junio, 2017

Conoce la diferencia de que tus hijos sean de diferentes edades.

hermanos

Dicen que el segundo hijo generalmente se educa solo; que con el primero eres aprehensivo y sobreprotector y que cuando llega el segundo, como el mayor ya se te cayó de la cama, se pego con el piso, rebotó y viste que sobrevivió, dejas que el segundo vaya por la vida experimentando más y casi, casi educándose solo.

En mi caso, soy mamá de dos varones que se llevan 10 años, por eso siempre digo que soy mamá primeriza dos veces. Yo no pude decir “que se eduque solo” porque cuando nació el segundo ya ni me acordaba cómo bañar a un bebé, así que tuve que empezar de cero. Volver a aprender cómo tranquilizarlo si tenía cólico, si tenía sueño, saber si lloraba porque necesita mis brazos o porque había que cambiarle el pañal.

También he cambiado como persona; mis miedos son diferentes, es imposible educar a los dos de la misma forma. Mi carácter ha cambiado, mi cuerpo ha cambiado, me canso mucho más que antes, nada como tener veinte años para correr tras de un hijo, como correr a los treinta -mi edad no la revelaré-. Mis tiempos han cambiado, y hasta la tecnología ha cambiado, ¡bendito Dios! 

Una de las muchas ventajas es que el hijo mayor, ya te puede ayudar con el chiquito, y a mi por suerte me tocó un hermano sobreprotector que está al pendiente de todo lo que hace el pequeño. Aunque existe la diferencia de edad, se llevan como si no hubiera un gap de diez años entre ellos, hasta se pelean como si los dos tuvieran tres años. Así se ponen las cosas en esta casa.

Otra ventaja es que se supone que ya eres más madura que a los veintitantos y puedes tomar mejores decisiones. ¿creen que sí? 

Lo bueno es que aprendes a hacer maravillas con tus tiempos y actividades; te conviertes en mamá multitask; tienes que correr a llevar al adolescente a una fiesta –de esas que terminan a las dos de la mañana y te quieres dar un tiro- de igual forma tienes que ir a fiestas infantiles, jugar con Legos y revolcarte en el pasto a jugar futbol, luchas y esas cosas que agotan y te dejan como trapo.

Pero lo mejor es que tienes la oportunidad de disfrutar a cada uno, en sus distintos momentos, dándoles su lugar y cariño especial. El primero siempre fue el rey porque me tuvo para él solito durante diez años, y el segundo igual me tiene a su disposición porque el más grande ya ni caso me hace. Así que ya les contaré todas las aventuras de este par de chamacos y esta mamá que sigue aprendiendo y creciendo con ellos.

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