Prohibido castigar a la hora de comer

Nancy Steinberg · 22 diciembre, 2015

Evita los castigos y mejor lee qué puedes hacer para que coma.

Hoy veremos algunas ideas que pueden ser útiles cuando tu hijo quiere comer un solo un tipo de comida.

Muchas veces el problema se presenta porque, desde el momento en que el bebé se sienta a la mesa “con los grandes”, empieza a aprender los gustos de la familia; de esta forma es probable que no pruebe muchos alimentos porque a ti, a tu esposo o a tus otros hijos no les gustan.

Para evitar este problema, ofrece a tu bebé todo tipo de alimentos, aún los que a ti no te gusten. Si puedes, que no sepa que a ti no te gustan; esto puede sonar a broma, pero si lo que estás tratando de lograr es que tus hijos “coman bien”, resulta muy útil dejarlos formarse sus propias opiniones respecto a los diversos sabores y alimentos.

  • Dale a tus hijos lo mismo que tú comes y ¡hasta lo que no! Alrededor de los 18 meses de edad, un niño puede comer todo lo que sus papás comen
  • No cedas a la tentación de preparar algo rápido con tal que no se vaya a la cama sin cenar; si lo haces una vez, el niño aprenderá: “¿Por qué tengo que comer lo demás? Si no como, mi mamá me prepara lo que yo quiero.”
  • Puede tomar algún tiempo inculcar la costumbre de que todos coman lo mismo, pero si no empiezas por dar el primer paso, cada vez será más difícil conseguirlo.
  • Siempre que puedas, haz que la hora de la comida sea un momento de convivencia en familia. ¡Es tan fácil poner a los niños frente a la televisión a la hora de la cena! Pero éste es un buen momento para estar juntos para favorecer la conversación; además ayuda a establecer un buen hábito y también crea un espacio seguro y abierto para los niños.
  • Involucra al niño en la preparación. Sea niño o niña, cuando los niños participan en la elaboración de un menú, comprar los ingredientes, cocinar juntos y ayudar a servir a la hora de comer, se sienten orgullosos de sus logros. También es más probable que estén dispuestos a probar cosas nuevas si ellos las prepararon.
  • Si ofreces al niño algo nuevo y no quiere, podría ser que no tiene hambre, que está cansado o que ya aprendió que si no come lo que hay, tú le preparas lo que él quiere. Pero, por otro lado, los gustos de los niños cambian; si dejas pasar un tiempo puedes volver a ofrecer un platillo que antes no quiso y, ¿quién sabe? A lo mejor ahora sí le gusta.
  • Cambiar la presentación o la preparación a veces puede ser de ayuda. Así, poco a poco puedes ir ampliando el menú de tus hijos.

El tema no está agotado; si tú estás pasando por una situación similar y te gustaría compartir tus experiencias, no dudes en hacerlo. Recuerda que ustedes arman el contenido de este blog. Puedes enviar tus preguntas y comentarios a: midoctoranancy@gmail.com  y visita mi página web  midoctoranancy.com y acompáñame en Twitter y Facebook.

 

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