¡Estamos en la semana 14 del embarazo! ¡Cómo ha pasado el tiempo desde que recibiste la noticia de tu embarazo! Para esta semana, tu bebé empieza a producir su propia orina y puede meter su pulgar a la boca. Ya está cubierto por completo de un vello delgado que se llama lanugo, que lo acompañará hasta la semana 40 para protegerlo.

¿Qué sorpresas esperar en la semana 14 del embarazo?

Si tienes una naranja a la mano, tómala, te darás una idea del tamaño de tu bebé, que mide casi 10 centímetros de cabeza a pompas y pesa como 30 gramos. ¡Ya se puede ver todo su cuerpo en el ultrasonido! Su cuello es más largo y más fuerte, por lo que está más derechito. Y ahora, lo verás moverse con mucha gracia, muy fluido, no con los movimientos espasmódicos que hacía en el primer trimestre. ¡Está hermoso!

En la semana 14 del embarazo sus riñones, la vejiga y el hígado empiezan a “trabajar”, por eso ya es capaz de hacer pipí y producir meconio, que constituirá su primera evacuación al nacer. Con su orina se crea más líquido amniótico. Su orina es, literalmente, líquido amniótico, así que no te preocupes. Está nadando en un medio que le sirve de amortiguador contra golpes y movimientos, así como de cobijo, ya que se mantiene a una temperatura estable e idónea para el crecimiento.

Los músculos de la cara están completamente desarrollados y, por ello, el sistema neuro-muscular está más activo. Tu bebito puede hacer muecas y mantener la boca abierta como si bostezara. Incluso, puede meter el pulgar en la boca y cada vez traga más líquido, lo que beneficia al tracto digestivo. Las papilas gustativas hacen su aparición durante esta semana.

Ya eres una experta en esto de estar embarazada y estás empezando tu cuarto mes. Es casi seguro que durante la semana 14 del embarazo disminuyeron o se fueron las náuseas, estás más cómoda con todos los cambios de tu cuerpo y empiezas a sentir más energía.

Durante esta semana, empezarás progresivamente a ganar peso y mostrar tu pancita. Tu organismo crea casi un 50% más de sangre durante la gestación, para poder cubrir tus necesidades y las de tu bebé. Como hay más sangre circulando, todo tu cuerpo está más irrigado, y eso incluye a tus mucosas. Tus encías pueden inflamarse y es posible que cuando te laves los dientes notes sangre entre estos y en las encías; o bien, cuando escupas, la pasta se haya tornado de un color rojo vivo. Es algo completamente normal. Usa un cepillo de dientes suave que sea más gentil con tus encías.

Si durante la semana 14 del embarazo tienes cita en el ginecólogo, es posible que tu médico revise tu esquema de vacunación para definir si necesitas algún refuerzo. Son totalmente seguros y en muchos casos, deseables para protegerte a ti y a tu bebé. La vacuna contra la influenza estacional se recomienda para las embarazadas en México, Estados Unidos y otros países, así como un refuerzo de tétanos o de tosferina. Toda esta protección le sirve a tu bebé durante sus primeros meses de vida.

Es importante que no te apliques ningún tipo de “vacuna” contra las alergias o tratamientos alternativos para cualquier enfermedad. Tu ginecólogo es el único que puede recomendarte qué inmunizaciones necesitas.

Ahora, sin náuseas y con un bebito que crece y crece, tienes mucha hambre. ¡Qué bueno! Es muy buena señal. No te dejes ir, recuerda que si subes mucho de peso, puedes tener complicaciones más adelante o más trabajo para volver a tu talla de antes de embarazarte.

La estrategia de comer varias veces al día en porciones pequeñas sigue siendo la mejor opción para mantener tu energía estable y para evitar malestares. Debes seguir bebiendo suficiente agua, al menos 8 vasos al día.

La semana 14 del embarazo es muy emocionante. Tu bebé puede levantar mejor su cabecita, y se mueve de lo lindo en su ambiente líquido: da vueltas, abre y cierra su boca, traga y hace pipí, ¡eso es una fiesta! Ya mide 10 centímetros, como una naranja. Muchos de los malestares que sentías durante el primer trimestre se han quedado en el pasado, y ahora estás disfrutando este segundo tercio preparando la Bienvenida de tu bebé.

Es importante que revises tu esquema de vacunas con tu médico. Es momento de consentirte, siempre con las precauciones indicadas para mantener a tu bebé seguro y no lastimar tu piel.

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