La crianza y la vida digital: juntas pero no revueltas

Karla Lara · 18 agosto, 2020

¿Conoces cuáles son los puntos no negociables y cómo utilizar la tecnología para que tu hijo y toda la familia tenga una vida digital saludable?

El regreso a clases es inminente y será virtual… así que, seas “team pantallas” o “team no pantallas”, si tienes críos en edad escolar es altamente probable que debas actualizarte en algunos conceptos básicos, para guiar y acompañar tu crianza en esta nueva vida digital.
Existe mucha información sobre los beneficios y los “riesgos” del uso de la tecnología en los menores; sin embargo, con la educación a distancia nos deja poco o nada de margen de negociación.

¿Cómo tener una vida digital sana?

En mi experiencia de mamá, creo que la educación y la “alfabetización” digital se ha vuelto una necesidad para menores y adultos y que, sea cual sea el origen de la misma, debe de funcionar sobre los valores de familia que con sentido común acordemos. Es decir, tener o crear una ética familiar respecto al uso de dispositivos digitales.

Me ocupa crear en mis hijos habilidades que sean parte de su educación emocional y que puedan replicar hoy en el uso de la tecnología o en su educación digital, por ejemplo: que entiendan que hay límites, que la función de la tecnología es conectarnos, darnos información y vincularnos; no para alejarnos y distraernos de nuestra familia o de nosotros mismos, que deben usar su sentido común en lo que consumen y en lo que comparten; que representa siempre un peligro interactuar con desconocidos; que como en todo lo demás hay consecuencias en caso de un uso indebido (que por cierto, no deja de ser mi responsabilidad).

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¿Qué ventajas le veo al uso de la tecnología?

  1. Es una ventana para conocer e interpretar el mundo de tus hijos, sobre todo en la pre y en la adolescencia. Les acerca información que quizá no conoces o dominas.
  2. Es una fuente de conocimientos.
  3. Un uso responsable de los dispositivos implica que tengas acceso a los mismos y que puedas guiar y acompañar el trazo digital que siguen y que van dejando para que puedas orientarlos de manera oportuna.
  4. Te pone en alerta sobre los avances de la tecnología y puedes buscar actualizarte al respecto, y evitar quedarte obsoleta.
  5. Nos enseña que los hijos comienzan a tomar decisiones digitales muy pronto en la vida y que por ello debemos estar presentes (contenidos que comparten y que consumen, sitios a los que acceden, mensajes que reciben y envían, actitudes que se pueden o se deben de leer entre líneas de acuerdo a su edad).

Para nosotros como familia existen estos puntos no negociables:

  1. Están prohibidos y no tienen justificación enviar mensajes crueles, violentos, absurdos, sexistas o que discriminen en cualquier formato.
  2. Compartir fotos o imágenes propias o ajenas que los comprometan o los sometan a juicios externos o situaciones de riesgo.
  3. Participar en rumores, chismes o actitudes de bullying digital.
  4. Prohibido compartir datos familiares y personales.
  5. Tienen la responsabilidad de denunciar sobre rumores, chismes o bullying digital.
  6. Está prohibido interactuar con extraños, así sea en temas de videojuegos en línea, si no conocen físicamente de un lugar real y por un tiempo determinado, no pueden establecer contacto. Si alguien intenta contactarlos nos tienen que avisar.
  7. Videojuegos violentos (poco o mucho) que impliquen emular muerte, guerras o usar armas, están prohibidos en casa.
  8. Está perfecto si alguno de ellos no quiere usar la tecnología, no todos los niños la quieren o la absorben de manera adecuada.

Por otro lado: Galería: Niños ignorados por padres adictos a la tecnología

Si eres nuevo o no tan nuevo en la convivencia y el balance entre crianza y uso de la tecnología, importa que refuerces o renueves los siguientes conceptos para tener una buena vida digital:

Privacidad: el cuidado y secrecía de sus actividades personales, emociones, sentimientos, espacios y horarios en casa, dinámicas familiares, hacerles saber que abrir su información es como dejar entrar a cualquiera a su casa.

Advertirlos sobre las formas de acoso: sexting, pishing, pornografía, robo de identidad, etc. Además no mostrarse o exponerse en redes respecto a su imagen personal, cuerpo o fotos íntimas, no por el lado moralista, sino por advertirles de los depredadores sexuales (hombres y mujeres en redes sociales); advertir sobre el uso de geo-etiquetas cuando todo el tiempo indican en donde se encuentran mostrando públicamente su ubicación, lo cual, en un país como el nuestro con altos índices criminales suponen más un riesgo que una seguridad.

Digital Footprint: explicar que el uso de dispositivos electrónicos y redes sociales va creando una huella digital que luego será considerada una “ciudadanía digital”, la cual los hace responsables de su uso y consumo, y que no por estar “detrás” de una pantalla pueden arriesgarse o arriesgar a otros a cualquier situación de peligro o de daño. Que hoy la gente también se da a conocer por esa “huella digital” y que por eso deben cuidarla y tratar de ser impecables.

Destreza y sabiduría: nuestros hijos podrán ser o no “nativos digitales” y aprender casi por intuición y naturalmente todo sobre el uso de la tecnología, esa destreza hay que reconocerla, pero, la sabiduría de los años, la madurez y la mejor interacción personal la tienes tú y eso nos hace responsables a los padres de los manejos y acceso que tengan nuestros hijos a la tecnología.

Puedes aprender de tus hijos y ellos de ti, sean equipo, hablen de sus inquietudes, consulta los sitios expertos en el tema, acércate a los especialistas que puedan asesorarte. Investiga de controles parentales. No hay precaución que sobre.

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Vale la pena hacer un análisis personal, un “examen de conciencia” de cómo nos relacionamos nosotros mismos con la tecnología y cuál es nuestra personalidad digital, porque “niño ve, niño hace”, y para guiar hay que ser congruentes, constantes y no compararnos.

Cada familia es un universo, cada niño un planeta, lo que funciona en una casa, no funciona en otra, cada quién irá encontrando su ritmo, sus mejores prácticas, sus mejores maneras de criar y tener una vida digital sana.