La fotógrafa documental independiente, Tamara Merino, plasmó sus sentimientos sobre el encierro que ha vivido en Santiago, Chile y afirmó que la maternidad es igual a una cuarentena, ¿se identifican?

¿Es verdad que la maternidad es igual a una cuarentena?

«Siento que la cuarentena es un poco como la maternidad»,  menciona para el New York Times, la narradora visual enfocada en temas socio-culturales, identidad y género, quien afirma que existen miles de emociones de soledad, aislamiento, preguntas sin responder y momentos de reflexión.

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Y es que sin avisar, el mundo se vio envuelto en un problema, un pequeño virus que está atacando al ser humano y que nos ha llevado a encerrarnos en casa para cuidar de todos. «La vida nos ha regalado una pausa sin prisa, sin presión y sin excusas».

Aunque esto no nos exenta del mar de emociones que cada uno vive, por eso  nos pareció importante contar la historia de Tamara, quien como muchas mujeres, también es mamá y se está enfrentando «emociones no tienen un matiz ni negativo ni positivo… simplemente son nuevas». Por eso el comentario de que la maternidad es igual a una cuarentena.

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Tamara está en casa con su hijo Ikal y su madre, tres generaciones viviendo en el mismo techo, aprovechando el tiempo juntos y Tamara teniendo la oportunidad de retratar su maternidad durante este periodo y poder sanar a su madre. «ella es el comienzo de mi propia maternidad. Estamos compartiendo unas experiencias que jamás habríamos vivido juntas».

La fotógrafa cuenta que en un inicio la orden era cero contacto, pero que pasando los  catorce días de encierro y aislamiento social, permitió que su madre tocara a su hijo.

«En nuestro mundo de tres hay días buenos y días que no lo son. Hay momentos en que me inunda la ansiedad, la incertidumbre y la desesperación», confiesa Tamara. Sentimientos que aquellas que son mamás, seguramente identifican porque desde el momento en que llega el embarazo, la maternidad es igual a una cuarentena.

Después de 30 días de confinamiento, pudieron salir de casa y Tamara narra cómo las medidas de salud eran tan rigurosas que por poco le quitan las ganas de salir. «unos minutos después ahí estábamos, las tres generaciones entre los árboles, con un cielo nublado y aire frío por la llegada del otoño. Hoy somos nosotros los que tenemos que habitar el mundo de una manera diferente».

Artículo original de Tamara Merino, para nytimes.com