Por qué vale la pena ser una ligeramente panzona

Redacción bbmundo · 4 noviembre, 2016

No intentes ser una mamá perfecta o siempre con retoques de Photoshop.

Hace tiempo comentaba con un amigo sobre mi gusto por el deporte y el ejercicio, y le contaba la falta que me hacía volver a una rutina como las que tenía antes de tener hijos en donde mi tiempo era todo mío y para mis intereses. Me sentía un poco mal por no tener el cuerpo que alguna vez tuve y le decía que trataba de empezar a hacer “algo” al respecto para sentirme mejor y tener más energía. Nada más horroroso que escuchar su respuesta: “Hey, si Heidi Klum tiene hijos y un cuerpazo, ¿tú por qué no? ¡Claro que se puede!”

Mientras tanto en Hollywood…

¿Y qué decir de La Meca del cine?, en donde muy cerca de Disneylandia, todo es posible, pero al igual que en la tierra de Mickey, bastante irreal. ¿Qué tal las chick flicks que nos encantan para acompañar un ataque premenstrual y tener pretexto para llorar a gusto? ¿Hay algo más falso que esto? La verdad, me ofende un poco apagar la televisión después de haber llorado por algo tan irreal, tan lejos de lo que es compartir o iniciar una vida de pareja (el eje central de toda película de esta naturaleza).

Inevitablemente, pensando en falsas ideas trastocadas por la gran industria del cine y la famosa “prensa del corazón”, ahora que soy mamá encuentro grandes exponentes alejadas de lo que es la verdadera maternidad. Y ahí regresamos con Heidi y mi amigo con su comentario tan atinado. Por un lado, saber y ver que mi cuerpo ha cambiado, y en contraste, allá afuera, una idea más que producida de lo que es ser madre: una Angelina Jolie, siempre espectacular y sensual para las fotos con sus cachorros, o una top model tipo Heidi, que ofende con ese cuerpo posparto, son lo más lejano al grueso de las mamás del mundo:

  • Estas imágenes producidas y cuidadas a detalle, nos muestran una idea completamente opuesta a lo que vemos en un pasillo de maternidad de cualquier hospital, donde generalmente hay mujeres doloridas en bata. ¿Por qué esta onda de crear madres artífices o de querer ser lo que no es real?
  • Nuestros queridos medios distorsionan terriblemente la verdadera idea de lo que es ser madre, de cómo te ves o te sientes después de haber parido
  • Casi el 100% de las imágenes que vemos diariamente en los medios de comunicación están retocadas. Debemos recordar que lo espectacular que se ve Giselle Bündchen en la portada de una revista se lo debe a su afortunada genética y a los maestros del retoque

Creo que sería maravilloso haber visto a doña Letizia después de 18 horas de parto y no a la que vimos tras 18 horas de producción para las imágenes oficiales de la Casa Real. Todas estas fotos e historias de tanta felicidad construida, son precisamente eso, irreales. Hay que tener en cuenta que detrás de cada imagen de una celebridad no sólo hay un fotógrafo, hay un agente que aconseja lo bueno y lo malo, un editor que elije la mejor imagen. Un mundo de falsas ideas perfectamente construido.

Me duele un poco pensar que, aparentemente, y según lo que los medios nos exponen, no somos mamás plenas porque no somos las protagonistas de esas vidas o esas fotos tan perfectas. Esto es realmente la verdadera falsa idea. Parir a un hijo va mucho más allá de estar lista para la imagen idónea, y el estrés que genera ver a JLo recuperadísima de un parto de gemelos y con un cuerpo increíble, no nos va a dejar nada.

Que nuestro cuerpo vuelva a su forma original, es poco probable porque además de los cambios que siempre se dan con la maternidad, es una cuestión que lleva más tiempo del que una quisiera y muchas veces, requiere de más rutinas de ejercicio que las que queda tiempo para hacer cuando hay que cuidar a un bebé. Esto nos genera culpa, sentimos que no estamos a la altura de estas hermosos ejemplares que al igual que nosotras, son mamás.

Honestamente, la mayoría de nosotras tampoco tenemos el presupuesto que se requiere para pagar un gimnasio con entrenadores personales y nutriólogos que cuiden cada cosa que nos llevamos a la boca, como seguramente se usa en Hollywood. ¿Quién tiene acceso a una dieta macrobiótica que además tenga buen sabor, un entrenador especial que nos motive a alcanzar el cuerpo ideal mientras dos nanas cuidan del bebé que acaba de llegar? Probablemente Madonna, pero no las mamás del mundo ordinario.

Cuando finalmente logramos acostar a un recién nacido, en lo último que pensamos es en hacer abdominales, ¿o no? Creo que bien vale la pena no tirar la toalla, dejar de pensar que viviremos en pants de por vida, darnos chance –aunque todas estas imágenes e ideas colectivas de lo que es una mamá “moderna” nos persigan por doquier–, y dejar de exigirnos lo que la propia naturaleza no nos permite, por cumplir con otros o por querer parecernos a alguien que nunca seremos.

Conclusión

Tratar de ser una de esas mujeres que seguramente tienen más de un retoque de Photoshop y una inyección de botox, no nos va a dejar nada y sí nos va a quitar mucha energía positiva que necesitamos para disfrutar plenamente una etapa maravillosa de la vida.

Es una colaboración especial de Lourdes Olavarrieta

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