¿Cómo combatir el machismo en tu familia?

Vidal Schmill · 19 febrero, 2020

Vidal Schmill te explica en siete pasos cómo no fomentar el machismo en tu familia y cuáles son los beneficios para los integrantes.

Te hablaremos cómo combatir el machismo en tu familia, cómo co-educarlos sin tener en cuenta el sexo, tratando a niños y niñas por igual para que cuando sean hombres y mujeres se reconozcan con los mismos derechos en todos los momentos de su vida diaria.

¿Por qué es importante no fomentar el machismo en tu familia?

Los hijos de hoy necesitan madres y padres que eduquen sin distinción de sexo. Decirles “eres capaz de hacer todo”, no es tan efectivo como mostrarles en la práctica que realmente son capaces de hacer todo, sin importar si son mujeres o varones.

Los estereotipos de género dictan que las mujeres “deben cuidar” y los hombres “estar a cargo”. Para cambiar estas expectativas y combatir el machismo en tu familia, debemos empezar con los padres. Cuando los padres promueven la igualdad en el hogar, los niños visualizan posibilidades más amplias para sí mismos y crecen sabiendo que podrán ser lo que ellos deseen ser.

 1.   Modela [pon el ejemplo] de igualdad en casa

Situación: Casi el 65% de las parejas aportan sus ingresos económicos al hogar, pero sólo el 9% comparte el cuidado de los hijos, el trabajo del hogar y el sustento de la familia de forma igualitaria.

Solución: Realicen el cuidado de los hijos y el trabajo del hogar como socios verdaderos. Dividan las tareas domésticas y el cuidado de los hijos de forma igualitaria y hablen abiertamente sobre cómo y porqué comparten las responsabilidades.

2.  Mamás, olvídense de la perfección

Situación: Muchas madres tienden a buscar estándares de crianza inalcanzables y toman la mayor parte de las responsabilidades del cuidado de los hijos. Este estrés impacta negativamente en los hijos.

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Solución: Libérate de la presión por ser perfecta y de la culpa por no pasar tanto tiempo con tus hijos(as). Asume una aproximación colaborativa para educar a tus hijos y evita meterte en todos los detalles. Los niños se benefician cuando ambos padres están activos e involucrados.

3.   Papás, sean padres activos e involucrados

Situación: No hay sustituto para un papá activo. Los niños y niñas con padres involucrados tienen mayor auto-estima, mejores habilidades cognitivas y sociales, menos problemas de conducta y mejor desempeño académico.

Solución: Sé un papá activo. Ayuda a tus hijos con las tareas, léeles cuentos y libros y platícales de tus experiencias diarias y tus sueños. No tienes que ser perfecto, debes involucrarte.

4.   Oponte y desafía los estereotipos de género

Situación: Tradicionalmente los juguetes de las niñas se enfocan en la apariencia y el cuidado, mientras que los juguetes de los niños se enfocan en la competencia y las habilidades motrices. Por lo general las mujeres son representadas inadecuadamente o mostradas como objetos sexuales en películas y TV, mientras   que los hombres son retratados como competitivos y agresivos.

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Solución: Asegúrate de que tus hijos e hijas jueguen con varios tipos de juguetes que les permitan desarrollar un amplio rango de habilidades cognitivas y sociales. Pon atención y sé precavida(o) con lo que tus hijos leen y ven y habla abiertamente sobre los mensajes que transmiten los medios.

5.   Elimina la brecha salarial desde que son niños o jóvenes dependientes de sus padres y hacen tareas domésticas

Situación: La brecha salarial entre hombres y mujeres inicia más temprano de lo que crees. Frecuentemente, los padres otorgan más valor a las tareas domésticas típicas de los niños (como sacar la basura) que las tareas que  las niñas generalmente realizan (como poner la mesa). Como resultado los niños invierten menos tiempo en tareas domésticas pero son más valorados o incluso mejor pagados que las niñas.

Solución: Dale a tus hijos tareas domésticas equivalentes, reconócelos y págales igualmente. Si tu hijo y tu hija se turnan para poner la mesa y sacar la basura, crecerán sabiendo que las mujeres y los hombres pueden, y deben, dividir el trabajo y el ingreso de forma equivalente.

6.   Ayuda a tus hijas a dirigir, conducir o liderar. Fomenta su autonomía económica

Situación: Cuando una niña toma la palabra o el liderazgo, frecuentemente  es etiquetada de “mandona” o de “sabelotodo”. Para cuando llegan a la secundaria, las chicas tienen menos interés que los chicos en ser líderes o dirigir que los muchachos. Esta tendencia continúa hasta etapas adultas.

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Solución: Ayuda a tu hija a ponerse metas y a dividirlas en pasos pequeños y alcanzables. Aliéntalas y estimúlalas a salir de su zona de comodidad [confort] para que construyan confianza e inscríbela en deportes y en otras actividades organizadas.

7.   No le digas a tu hijo que “sea hombre” o “no seas nena”

Situación: Es importante enseñarle a tu hijo a respetar sus sentimientos y que sea sensible con los demás. Los muchachos son bombardeados con historias o anécdotas de hombres que son fuertes y están a cargo de las cosas y que rara vez son vulnerables o capaces de criar o educar. Comúnmente, los muchachos copian estos personajes simplificados, impactando negativamente en su bienestar.

Solución: Enséñale a tu hijo a valorar la inteligencia y la reflexión por encima de la rudeza. Aliéntalo a respetar sus propios sentimientos y a tener empatía por los demás.

Educar sin tener en cuenta el sexo, tratando a niños y niñas por igual para que cuando sean hombres y mujeres se reconozcan con los mismos derechos en todos los momentos de su vida diaria.

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