Se dice que el último acto de amor de una pareja que se separa es decirle a los hijos de manera conjunta que lo van a hacer y por qué. Toma esta premisa como base para todo lo que hagas y digas en las reuniones de fin de año.

El mejor obsequio que puedes darle es llevarte bien con su papá, de manera respetuosa y cordial, incluso si quedaron muy enojados o de plano no se soportan.

3 escenarios posibles 

Según el caso que vivas puedan pasar tres cosas:

  1. Es frecuente que los niños lloren porque, como es una época de vida familiar, la Navidad les recuerda la separación. Lo más importante es que aceptes que esta conducta ocurra en tu hijo y no lo castigues ni regañes con frases como: “Mira todos los juguetes que te están regalando y tú de todos modos estás triste” o “No llores porque el abuelo podría pensar que el juguete no te gustó”.
  2. Un niño que acaba de pasar por un divorcio puede estar muy enojado en las reuniones y usar cualquier situación como pretexto para un berrinche. Quizá esté enviando un mensaje de dolor o de que necesita una explicación de por qué sus padres no se tragan
  3. Tal vez más que en ninguna época del año, los papás recién divorciados deben evitar la tentación de “ganar puntos” con los niños hablando mal de lo que está haciendo el otro con frases o actitudes que indican que el otro no le compró lo que quería pero “yo sí”. En la llamada alienación parental (enajenar al niño en contra de uno de los padres como desquite) el único perjudicado es el niño.

Si nomás no hay manera de estar juntos un par de horas, su bienestar emocional está en juego y lo mejor es acudir a una terapia con un especialista antes de tratar el tema con el niño.

Lo que sí se vale

  • Darle espacio a las emociones: no porque los medios hablen de felicidad navideña significa que todos van a estarlo
  • Hablar con tu familia (y él con la suya) para apoyar al niño durante la reunión: que nadie esté de aguafiestas, organicen juegos y eviten roces
  • Pasar las fiestas separados si de plano no se llevan ni tantito o si entre familias hay discordia o “bandos”. Es mejor que los vea contentos por separado a juntos con “caras” y malos modos

Muchas veces los niños se culpan del divorcio y no saben cómo verbalizarlo. Dile a tu hijo que él no tuvo nada que ver y que lo seguirán amando igual aunque no vivan juntos.

Por: Dra. Nancy Steinberg. Contáctala al T. 5294 1085 y 0354 o al mail doctora.nancy@yahoo.com.mx