A los padres nos encantaría poder mantener a nuestros hijos protegidos de los temas que, hasta a los adultos nos causan estragos, pero no corresponde (aunque duela), mantenerlos al margen. Los últimos dos años (2020 y 2021) no han sido sencillos para la humanidad, menos para los niños: pandemia, encierro, cambios de vida constantes que los han tenido en un estado de alerta, con una sensación de miedo en el aire y la depresión y la ansiedad se han manifestado creciendo y ganando espacio en la mente y corazones de los más pequeños.

El 2022 tiene poco de haber comenzado y por increíble que parezca, la posibilidad de la guerra, el conflicto armado está en el aire, como si no tuviera la capacidad el ser humano de aprender de la historia. Ucrania y Rusia están en medio de un conflicto bélico cuyos alcances y consecuencias desconocemos; en el lugar de los hechos no solo hay militares, hay civiles: familias, mascotas, abuelos, padres, madres, niños…, no solo hay instalaciones militares; también hay casas, escuelas, iglesias, parques; espacios que hoy no son seguros para sus habitantes.

Geográficamente estamos (por dicha) lejos de las detonaciones, de la llegada de las tropas, de los sonidos y terror que la guerra deja a su paso, pero mediáticamente estamos a segundos de distancia: a un click de ver la foto, el video, el audio, la noticia y los niños no son ajenos a ello. Quieras o no, lo van a saber, a escuchar, a ver. Te enteres o no, va a llegar a su entorno. Dales contexto, dales datos, certeza y esperanza, porque está pasando y porque confían en ti.

 

¿Cómo hablar con los niños de la guerra?

• Ubica la edad de tus hijos, antes de los 6 años no es un tema que puedan comprender en toda su extensión, aquí solo conviene recordarles que ellos están seguros, que México es un país de paz y que la paz es el modo de vida que han elegido como familia. Mantenlo simple pero di la verdad.

• Si tus hijos son mayores de 6 años, indaga o pregunta directamente qué saben o que han escuchado del tema. Permite que te compartan su versión sin interrumpir.

• Pregúntales cómo se sienten, qué piensan, que les preocupa. Refuerza su sentido de seguridad.

• Si son mayores de 10 años explica lo que está pasando y dales referencias de quienes están a cargo de resolver y de contener el conflicto: la OTAN, la ONU, los Cascos Azules. Fomenta el pensamiento crítico, el análisis social, deja que los niños den su punto de vista y que expresen sus emociones al respecto.

• Refuerza que la guerra siempre será una pérdida irremediable, que hay otros caminos para resolver los problemas, que la humanidad con la guerra atenta contra lo más sagrado que es la vida.

• Si tienes adolescentes háblales de todo el contexto y de la historia detrás del conflicto. Haz las mismas preguntas sobre lo que saben pero invita y extiende la reflexión. Recomiéndales que no busquen la información por su cuenta y que no compartan lo que puedan ver en redes o en internet porque también hay información falsa.

• Con adolescentes puedes ver películas a las que puedas darles contexto de porqué en la guerra nadie gana, pero que igual siempre hay alguien que ayuda: “La Lista de Schindler”; “La Vida es Bella”, o textos como “Diario de Ana Frank”, “La Bailarina de Auschwitz”.

• A todas las edades reitera que hacer chistes sobre la guerra, las víctimas o las partes involucradas es inaceptable.

• Mantén una actitud serena, aunque a ti te agobie, sin fingir, diles que si te preocupa pero trata de mantener la calma. La ansiedad infantil puede escalar rápidamente en temas desconocidos y agresivos como la guerra.

• Recuérdales que cada persona tenemos la opción en la vida de actuar pacífica o violentamente, que ellos traten de elegir siempre la paz mas allá de la razón y que ello les va a evitar conflictos ahora y al crecer.

• No fomentes los juegos que tengan que ver con actos de violencia (físicos o en video); las armas no son cosa de niños, jugar a matar no es un juego y no normaliza la guerra.

• Usa las herramientas espirituales en las que creas: orar, rezar, meditar, busca momentos de calma y de paz; desconecta un poco de las noticias, mantente al tanto pero no llenes su entorno de información todo el tiempo; sin contexto los puede asustar y afectar mucho.

• Pregunta si en la escuela les hablan del tema y participa en ello. Hagan equipo con la escuela.

• Evita los detalles innecesarios. No seas su fuente de preocupación y usa palabras adecuadas para su edad.

• Usa la oportunidad para hablar de la tolerancia, de la empatía, del sentido de comunidad y de solidaridad y de las causas de conflicto: religión, raza, nacionalidad, etc.

• Recuérdales que siempre podemos hacer algo por alguien.

• Sé específico en tus respuestas e infórmate bien. A preguntas concretas, respuestas concretas:

P: “¿Mamá estamos en guerra?“
R: “Nosotros no, pero otras personas en el mundo sí”.

P: “¿Papá vas a ir a la guerra?“
R: “Yo no, pero muchos padres si van. Es muy triste que suceda”.

P: “¿Los niños mueren en la guerra?“
R: “Muchas personas tristemente mueren, tú estás seguro en casa. Estamos muy lejos, espero que las personas se mantengan a salvo, hay mucha gente que ayuda”.

Los niños son afectados por la guerra la vivan o no. Los niños temen por su vida y por la de las personas que aman estén cerca o no. Los niños tienen acceso a información, se las des tú o no. La única manera de repetir la historia es cambiando la experiencia y la forma de actuar. Un conflicto de este impacto no puede ser un secreto, aunque tampoco sea el tema de diario. Busca el balance, sin olvidar que tú eres su filtro sobre el mundo exterior.

Lo que está pasando es histórico y también trágico. “Niño ve, niño hace”, abraza la paz desde tu hogar tu también; esperemos que esta terrible situación aprendamos un poco mas y mantengamos nuestros corazones fuertes y juntos; necesitamos tomarnos de las manos y soltar las armas.

Foto de portada: Alex Lourie