En bbmundo siempre buscamos alternativas para ayudar a las mamás y papás en la crianza de niños sanos, felices y, sobre todo, a que cuenten con herramientas para el desarrollo de los críos. Por eso, te presentamos 5 talleres que sirven de terapia para niños.

¿Cuál es la importancia de la terapia para niños?

Para conocer la relevancia de la terapia infantil consultamos a la Psicopedagoga Diana Arreola, quien nos explicó que la terapia es un puente, un vehículo que ayuda a los niños a comprenderse a sí mismos y a conectar con sus emociones para conocerse aún mejor. La terapia ayuda a los niños con los temas incómodos que resultan difícil de tratar con sus papás o frente a sus cuidadores.

“Es en la terapia donde el niño transfiere o tiene la oportunidad de viajar a un mundo lleno de recursos y potencial que, sin duda, le viene bien a cualquier niño y a cualquier edad”, mencionó Diana Arreola.

En el caso específico de los talleres, van a funcionar porque se trabajan en grupo y hay temas que cuando se trabajan en grupo se gestionan mejor. Tales como: la dependencia, la relación con papá o mamá, y hasta consigo mismos.

¿Qué talleres sirven de terapia para niños?

Partamos de la idea de que los talleres funcionan como un complemento de la terapia psicológica. Sirven para adquirir herramientas emocionales que nos permitan continuar desde un punto muy adaptativo a la realidad. Sin embargo, Diana recomienda que si existe un trauma, un complejo o alguna cuestión personal más profunda, se tome la psicoterapia como primera alternativa.

Los principales talleres que nuestra experta en psicología recomienda, son aquellos que tienen que ver con el arte plástico. Menciona que “muchas veces, a través del arte plástico, los niños se benefician mucho porque proyectan esa parte de su inconsciente que no logran ponerlo en palabras. Y es ahí donde los psicoterapeutas podemos ver el conflicto, o ver la etapa del desarrollo que todavía no alcanzan madurar”.

“Muchas veces expresamos en palabras una cosa, pero al momento de ponerlo en arte se convierte o se transforma en otra, de esta forma el niño exterioriza su experiencia y a través de esto sana”, agrega Arreola.

Talleres de Lectura

Como lo hemos mencionado en otros artículos, los libros funcionan como herramientas de apoyo para tratar temas que resultan complejos.
En este caso, la recomendación son talleres de lectura en los que se trabaja con cuentos de educación emocional. Aquí se aprovecha la lectura para identificar con los niños los momentos en los que han experimentado ciertas emociones a lo largo de su día y qué hicieron o qué habrían hecho para sentirse de otra manera.

Talleres de teatro infantil

Los talleres teatrales son una excelente alternativa, ya que a través de los personajes que se interpretan se representan circunstancias en las que el manejo emocional es el principal recurso para trabajar. Los críos experimentan sensaciones, vivencias y sentimientos, que perciben muy personales y los llevan a la reflexión que les servirá en su vida diaria, o bien, para tratar un tema más personal.

Talleres de dibujo o de pintura

En este caso las emociones se expresan en el papel. En este taller la idea es que los niños realicen dibujos que representan una situación específica en la que han experimentado ciertas emociones, o bien, que expresen sus sentimientos a través de colores y formas.

Talleres de arcilla

Además de trabajar su creatividad, desarrollar su imaginación a la hora de poder crear y su motricidad fina al estar en contacto con texturas diferentes, tocar, aplastar y moldear, este taller sirve de terapia para los niños porque pueden proyectar esa parte de su inconsciente que no expresan de forma verbal.

Taller “Soy emoción”

Éste es uno de los distintos talles que ofrece la experta en Psicopedagogía, Diana Arreola. Este taller ayuda a los niños a reconocer y a gestionar las emociones, por cada emoción se hace una actividad en la que los niños conectan con el amor, pasando a través de los sentidos; cada emoción tiene una actividad tangible y práctica a través del arte. De esta forma, cada niño crea su propia obra de arte a partir de la emoción que experimenta y de acuerdo a las experiencias previas.