Los niños, al igual que los adultos, pueden tener diversos problemas que requieran la ayuda o apoyo de un experto en salud mental. ¿Y cómo saber si se están desarrollado bien o si tu hijo necesita un psiquiatra? La respuesta te la da Gabriela Cortés Meda, presidenta de la Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil.

6 alertas que te dirán si tu hijo necesita un psiquiatra

La psiquiatra infantil, Cortés Meda indica: “lo primero que hay que entender es que la salud mental en la infancia significa alcanzar los indicadores del desarrollo, como: el psicomotriz, el lenguaje, el cognitiva y el emocional”. Si no tiene un adecuado desarrollo en el habla o al caminar no es que sea “flojito” o esté “muy consentido”.

Por ello, si “mi hijo no camina y ya está en edad de hacerlo; o no habla más que tres o cuatro palabras y no quiere/puede hablar. Son indicadores de que algo anda mal”, explica la entrevistada.

Así, cuando un niño no alcanza dichos indicadores de desarrollo que debería de acuerdo a su edad y su madurez, pueden ser señales que los padres, maestros o pediatras pueden observar. Incluso, “es normal que algunos niños —entre los 3 y cuatro años de edad— no tienen las habilidades emocionales para resolver problemas de la vida cotidiana, y lloran o hacen berrinches constantemente. Sin embargo, cuando ya cumplen los 6 años esos berrinches se autocontrolan, pero si ello no ocurriere, entonces hay que revisar al niño”, recomienda la experta. Entonces es importante para tenerlo en cuenta si tu hijo necesita un psiquiatra.

Los psiquiatras infantiles les hacen pruebas a los niños para saber por qué no están alcanzando los indicadores de desarrollo y también observan en qué ambiente se está desarrollando el menor, pues si los padres tienen depresión, abuso de sustancias o cualquier otra situación, ello impacta en la madurez y habilidades de los niños.

Señales de alerta

Si bien todos los niños son son diferentes y maduran a distinto ritmo, Cortés Meda te da estas señales para saber si tu hijo necesita un psiquiatra:

El niño presenta conductas que lo pongan en riesgo a él o a otros (hermanitos o mascotas, por ejemplo).
-El menor no puede controlar sus emociones y llora con facilidad o se enoja con mucha furia; y ocurre constantemente y por varios días.
-El escolar, durante varios días, no quiere comer o dormir, o por el contrario come en exceso y duerme de más.
-El pequeño tiene problemas de rendimiento escolar, no sabe leer, le cuesta trabajo concentrarse, se para constantemente de su lugar y baja su rendimiento académico.
-El crío miente, ha tomado objetos que no son suyos o dinero.
-Si en casa tiene hermanos con TDHA, con autismo, alguna discapacidad intelectual o cualquier otro trastorno del neurodesarrollo.

La familia, de gran ayuda

La psiquiatra de niños y adolescentes, Cortés Meda precisa que “en familia debemos tener un diálogo abierto para saber cómo no sentimos respecto a la pandemia, a la situación en la que vivimos y de lo que esperamos de nuestros hijos, ello disminuye las preocupaciones y la ansiedad de los integrantes de esa familia”.

Además, hay que buscar ayuda profesional cuando sea necesario para atender oportunamente al menor. “Recordemos que los psiquiatras están para ayudarnos, con terapias familiares, individuales y, en casos necesarios, con medicamentos que permitirán al menor salir adelante”.