Esta es la forma en que los bebés se comunican antes de hablar

Melissa Espinosa · 3 marzo, 2020

La ciencia lo comprueba, los bebés se comunican antes de hablar y no lo hacen a través del llanto. Te explicamos cómo llegaron a esta conclusión.

Si creías que los bebés solamente lloraban y sonreían antes de hablar, estás equivocado. Los científicos de la Universidad de Washigton demostraron que los bebés se comunican antes de hablar a través de otro método.

Los bebés se comunican antes de hablar y no es llorando

En la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia 2020, los investigadores Andrew Meltzoff y Ruth Feldman dieron a conocer que los bebés tienen la capacidad  de darse a entender a través del tacto, lo que es básico para el desarrollo social y de salud.

Como sabemos, los niños aprenden observando, en este caso, el movimiento de sus padres o cuidadores; dicha conexión «proporciona la base para la capacidad de empatía», expresó Ruth Fedelman, profesora de  neurociencia social del desarrollo en el Centro Interdisciplinario Herzliya en Israel. Por lo que se puede decir que esta es la forma en que los bebés se comunican antes de hablar.

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A este mismo evento, se sumó el profesor del Instituto de Investigación Transdisciplinaria y Abierta de la Universidad de Osaka, Minoru Asada, quien se encuentra haciendo investigación si el sentido del tacto puede funcionar para desarrollar la empatía en robots.

En la investigación de Asada, se ha usado la tecnología magnetoencefalografía para observar la actividad cerebral de los bebés de 29 semanas; donde se ha encontrado que se activa una región particular del cerebro, cuando se le toca la mano al bebé o cuando el bebé observa que hay contacto entre personas.

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Ante la afirmación de que los bebés se comunican antes de hablar, Meltzoff comentó que «es como una conexión entre uno mismo y otro que está allí muy temprano en el desarrollo». No por nada, en el caso de los bebés prematuros se invita a los padres a tener mucho contacto con su bebé, el llamado «cuidado canguro».

En el caso de los bebés de 29 semanas, Fedelman demostró que aplicar el cuidado canguro una hora por 14 días, dio como resultado efectos duraderos en el sistema de apoyo fisiológico del bebé, por ejemplo: duermen mejor, son más autónomos y niveles de estrés más bajos.

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El resultado de esos bebés que ahora tienen 20 años, es que mostraron que aquellos que habían recibido la famosa atención canguro, eran jóvenes con mayor empatía y respondían cuando observaban a personas que experimentaban tristeza, angustia o felicidad.