La enfermedad del primogénito

Guadalupe Camacho · 2 abril, 2019

¿Tu hijo vomita después de que lo alimentas? Te explicamos por qué podría tener la enfermedad del primogénito y cómo diagnosticarla.

la enfermedad del primogénito

Te contamos del padecimiento conocido como Estenosis pilórica, o enfermedad del primogénito, que impide que la comida salga del estómago hacia el intestino, por lo que  los pequeños vomitan tras la ingesta de sus alimentos.

La enfermedad del primogénito afecta más a varones

 

Si tu hijo es varón, primogétino y vomita cada vez que lo alimentas, pregunta a tu pediatra si podría presentar estenosis pilórica, que se presenta cuando la comida y otros contenidos estomacales no logran pasar a través del píloro, la parte inferior del estómago, que conecta con el intestino delgado.

Es decir, la enfermedad del primogénito es un estrechamiento del píloro. Cuando un bebé tiene dicha reducción del canal pilórico impide que los alimentos salgan del estómago y es cuando el pequeño comienza a vomitar.

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¿Por qué afecta más a los varones?

 

En México y en Estados Unidos la estenosis pilórica afecta a tres de cada mil recién nacidos y cinco de cada seis afectados son varones primogénitos. Y se da por familias; si un padre o una madre tuvieron esta afección cuando eran bebés, sus hijos tendrán hasta un 20% de probabilidades de desarrollarla. La mayoría de los bebés que la presentan desarrollan los síntomas cuando tienen entre tres y cinco semanas de vida, explica el pediatra Javier Sánchez Nava.

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Síntomas de la enfermedad del primogénito

 

1. Vómitos violentos, como si fuera un proyectil de contenido gástrico (con resto de alimentos), de color amarillento.
2. La leche vomitada puede tener un olor agrio, tipo cuajada, porque se ha mezclado con los jugos gástricos, que son ácidos.
3. El vómito no contiene bilis, un líquido verdoso procedente del hígado que se mezcla con la comida digerida después de salir del estómago. Por eso el vómito nunca es verdoso.
4. Los vómitos aparecen dentro de los 30 minutos siguientes a la ingestión de alimento.
5. Es evidente que el bebé siente hambre después del vómito.
6. Estreñimiento y deshidratación.
7. Las heces fecales son muy pequeñas, porque no llega todo el alimento a digerirse.
8. Hay muy poca ganancia de peso y talla del recién nacido, puesto que su alimentación no es la adecuada.

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El diagnóstico

 

De acuerdo con el libro “Pediatría para todos” del Dr. Jaime Cortina Watson, Editorial Grijalbo, el diagnóstico de la enfermedad del primogénito se hace palpando de manera profunda el estómago para comprobar si se toca una “bolita” llamada oliva pilórica. En caso de duda, se recurre a los rayos X, con varias radiografías gastroduodenales; se puede usar también imágenes de ultrasonido en las que es posible observar la condición del píloro.

Cuando se tiene el diagnóstico confirmado por dos de estos tres exámenes, se tiene que llevar al pequeño a quirófano para abrir la estrechez del píloro y ayudar a vaciar el estómago en cada alimento. El pronóstico es muy acertado y los pequeños tienen una vida normal tras la intervención quirúrgica, concluye Sánchez Nava.