Adiós al colecho: ¿Cómo «mandar» a su cuna a tu bebé?

Guadalupe Camacho · 29 junio, 2020

¿Llegó la hora de que duerma en su propia habitación pero se convierte en un verdadero martirio para todos? Aquí te decimos cómo terminar con el colecho.

¿En qué momento debes darle su espacio a tu hijo? o ¿él ya te lo está pidiendo? o ¿ya está tan grande que tú ya no estás durmiendo bien? ¿Está en camino un nuevo bebé y necesitas pasar al otro crío a su propia habitación? ¿Tu pareja ya te dió un ultimátum y necesita más intimidad? Sigue leyendo para conocer cómo decirle adiós al colecho sin morir en el intento

Adiós al colecho: ¿Cómo «mandar» a su cuna a tu bebé?

El colecho es uno de los momentos más importantes para la familia, pues el recién nacido llega a casa y se la pasará dormido la mayor parte del día y de la noche. Con el colecho podrás: alimentarlo mejor, vigilar su sueño, evitar que se caiga o se envuelva con sus cobijas, reducir el riesgo de muerte de cuna, fomentar el apego y otras decenas de beneficios.

Sin embargo, llegó el momento y tu pequeño ya es más independiente, grande y, por tanto, sientes necesario que se mude de tu cama.

¿Cuando es el momento ideal?

«No existe un momento, tampoco una edad específica en la que se debe dejar de hacer el colecho, puesto que esa es una decisión de la pareja o simplemenre de la madre», explica Pamela Salinas Parra, doula posparto, consejera en lactancia materna y guía de crianza positiva.

Sin embargo, el colecho está íntimamente relacionado con la lactancia, entonces lo redomendable es que mientras sigas lactando tu hijo esté a lado tuyo, en la misma habitación, puesto que será más facil para los dos.

«Así como el destete es paulatino, del mismo modo será la mudanza del bebé o niño a su habitación. Nunca se recomienda que se haga de un día para otro, puesto que lo que se busca es tener una respuesta adecuada. Debe ser un proceso progresivo y muy amoroso», indica la entrevistada.

La importancia del colecho

El colecho significa que el bebé duerme justo al lado de la mamá pero en otra camita o cunita y ocurre así porque los recién nacidos no deben dormir en la cama de los padres o de la madre, puesto que pueden ser aplastarlos o sofocarlos durante el sueño de los adultos.

Por otro lado: Destete nocturno, ¿fin de la lactancia?

No obstante, cuando el bebé comienza a crecer puede por sí mismo irse a meter a la cama de sus padres, entonces es cuando se comoarte también la cama, el sueño, la tranquilidad de la noche, el relajamiento e incluso se sincronizan las respiraciones y todo eso le hace bien al niño ennsu desarrollo .

Sin embargo, cuando el niño ya «aprendió» a dormir y ya no lo están lactando puede comenzar la separación.

Poner distancia amorosa

«La cama o cuna del bebé puede estar en la misma habitación de los padres, pero hay que irla alejando poco a poco de la cama de los adultos. Es decir, ponerla primero a una corta distancia y luego más lejos, hasta que puede ser colocada en otra habitación», recomienda la experta Salinas Parra.

Otra buena opción es, comenzar primero con la mudanza y después disminuir la lactancia, puesto que «mientras compartan el mismo espacio (especialmente en las noches) el bebé o niño te pedirá leche y buscará tu pecho», precisa.

¡Qué nunca sea a los ocho meses!

Salinas Parra explica que a los ocho meses la mayoría de los lactantes presentan lo que se denomina su primera: «crisis de separación» es muy fuerte. Y es un momento de gran ansiedad para el bebé, puesto que a esa edad los pequeños se dan cuenta que mamá y bebé son dos individuos, no uno.

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Es cuando se presenta la famosa ‘mamitis‘ pues el crío se da cuenta que su mamá es un ser diferente de él y eso le causa mucha ansiedad, miedo y estrés. Otra señal es cuando, el pequeño tiene miedo de los extraños, o de estar solo y llora mucho si no ve a la mamá puesto que para él, su mamá se fue (a la cocina, a trabajar, a la tienda, a bañarse o al doctor) y no racionaliza que regresará, al paso de los meses ya entenderá que mamá sí regresará. Por tanto, se recomienda que no se quite el colecho a esa edad.

Lo que no debes hacer

A fin de que sea exitoso el adiós al colecho, sigue estas recomendaciones:

  1. Evita decirle al niño que ya debe dormir solo porque es «grande», puesto que sus papás son grandes y no duermen solos sino en pareja.
  2. No lo encierres en su habitación de día y, mucho menos, durante la noche.
  3. Procura que las puertas de ru casa siempre estén abiertas, que no hay fantasmas, monstruos o cualquier otro ser malvado.
  4. Jamás los compares con otros niños aunque sean hermanos o amigos, cada niño madura distinto.
  5. Evita enojarte si no logra dormirse lejos de ti, dale tiempo. Pues tu enojo o frustración repercutirá aún más en tu pequeño.

Lo que sí debes hacer

  1. Pasa tiempo con tu hijo en su nueva recámara, no sólo a la hora de dormir lo metas allí, sino que entre y salga de ella las veces que quiera. Incluso es ideal que haga siestas en su nuevo espacio para que se vaya familiarizando con los ruidos y el olor de esa nueva recámara.
  2. Coloca una luz tenue para iluminar levemente su espacio, pueden ser estrellas, los planetas u otras figuras.
  3. Acuéstalo siempre a la misma hora, y dale una rutina de sueño, que incluya la lectura de un cuento, una melodía para arrullarlo o cualquier otra actividad que lo prepare para descansar.
  4. Permítele que el «decore» su nuevo espacio, que seleccione un muñeco de peluche que se duerma con él, tal vez una manta de su color favorito.
  5. Muéstrale tu afecto, amor y comprensión. Es un momento importante para tu crío, pero también para ti.

¿Le tiene miedo a la oscuridad?

Algunos bebés o niños le tienen miedo a la oscuridad,  o tanto a dormir solos. Por ello, debes manejarle el tema con mucha confianza.

Los niños suelen asociar a la oscuridad con el desamparo, lo oculto, la soledad y con seres malvados (como brujas, ogros, el coco, los fantasmas o espíritus), este temor comienza entre los tres y perdura hasta los ocho años de edad.

Para ello, es necesario el diálogo y buscar estrategias para darle seguridad:

  1. Jueguen en la oscuridad, no selecciones temas de terror sino de alegría y valentía.
  2. Recuéstate con tu hijo justo cuando lo vayas a dormir y después retírate.
  3. Evita reírte de su miedo y no lo provoques con burlas o malos comentarios.
  4. Revisen su habitación juntos para que vea que no hay nada oculto o de. iedo.
  5. Déjale una luz prendida (una lámpara infantil es ideal) o selecciona un juguete luminoso para dormir.
  6. Si los miedos siguen acude con un terapeuta.

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